A ti que me sigues sorprendiendo…

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Era un día como cualquiera, un largo y aburrido día de trabajo, mis ojos se cerraban y el reloj no avanzaba yo sólo esperaba la hora de salida…

El teléfono sonó y yo respondí como de costumbre lo hago, levanté la mirada y de pronto ahí estabas, sí, llegaste tú, apareciste tú; y yo, yo no supe qué hacer, no sabía que decir, el corazón se me quería salir, mis manos, mis piernas…. ¡Dios, no tuve control de mi cuerpo!

Eras tú, el amor de mi vida, entrando por aquella puerta llenándome de flores y palabras hermosas, dedicándome canciones y haciéndome pasar los mejores momentos. Todo fue tan perfecto, aún no me la creo.

Tienes el poder de hacer cosas que no espero, que no imagino, el poder de romper con todos esos esquemas y paradigmas, de callarme la boca con tus bellas acciones. Ha pasado tiempo y sigues sorprendiéndome, ni el poco tiempo libre que tenemos, ni el hecho de que vivamos en ciudades diferentes, no… A ti nada te detiene. Llegas y me demuestras día a día que me quieres, que tenemos días malos, que no siempre todo es perfecto pero que a pesar de todo, siempre me llevas presente.

A ti que me sigues sorprendiendo y que sé lo seguirás haciendo, quiero darte las gracias, gracias por entregarte a mí y demostrarme tu cariño, tu confianza. Gracias porque para ti no hay imposibles, no hay distancias, no hay tiempos, siempre estas para mí. Gracias por no esperar una fecha, un lugar o un momento para darme un beso, una caricia, un detalle. Gracias por estar a mi lado y tomarme de la mano cuando siento que me caigo, gracias por apoyarme, darme ánimo y secar mis lágrimas. Gracias por ser mi mejor amigo, mi compañero, mi amante, mi novio…

Por complementarme y amarme tanto como lo haces, hoy te digo: ¡Gracias!