A mis hijos: Para quienes olvidarme fue un mero trámite

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Es Diciembre, lo sé porque el día de ayer fue mi cumpleaños y alguien externo a mi familia me recordó que me hacía más viejo, creo tener unos ochenta y tantos años, pero la cifra exacta la olvidé, o más bien dejó de importarme… Al final de cuentas a medida que sumas años, también sumas ausencias…  

Eso sí, hay un día que nunca olvido y nunca olvidaré, de hecho lo recuerdo como si hubiera sido ayer; aún me atemoriza sentir sonar aquel teléfono que por muchos años nos acompañó, fue una llamada telefónica con la cual nos avisaron que el amor de mi vida extinguía sus fuerzas y el destino decidía que nos abandonara para siempre…

Fue el 10 de enero más doloroso de mi vida, han pasado ya diez años y no hay día en que no recuerde a mi gran amor, con quien la vida me permitió ser feliz durante más de cincuenta años y de la cual nacieron cinco hijos que llenaron de dicha nuestro hogar… Aún recuerdo cada uno de sus nacimientos y lo maravillosa que es la vida cuando puedes ver por primera vez la carita de tu hijo, quien con el pasar de los meses y de los años te enseña que no puedes pedirle nada más a la vida.

Me duele ese 10 de enero, porque no te fuiste sola amor mío, también contigo se fueron nuestros retoños o más bien dejaron de hacer presencia en mi vida.

Al pasar de los años me duele no verlos, no saber cómo están, en qué van sus vidas, no saber si a diario les cuentan a nuestros nietos sobre nosotros, no saber si han logrado ya sus sueños, no saber si hoy definitivamente son más felices que ayer…

Yo sé que cometí grandes errores, quizá no les permití ser felices en los momentos en que ellos tanto querían seguir extrañas ilusiones, pero les aseguro no hubo otro afán que protegerlos y luchar día tras día para que nadie les hiciera daño, ni les rompiera su corazón.

El día que supe que sería padre, decidí dar un vuelco a mi vida, cambié mi trabajo, dejé de frecuentar lugares que no eran beneficiosos para nuestra relación de pareja y te prometí por un lado jamás dejarte sola amor mío y me prometí a mí mismo ser un gran padre, el mejor que mis hijos pudieran tener, alguien que fuera un gran ejemplo para sus vidas y con el que disfrutaran las pequeñas cosas de la vida.

Fuimos durante muchos años una gran y hermosa familia, con el tiempo y a medida envejecíamos tuvimos la bendición de ver como nuestros hijos, nietos, los más pequeños bisnietos se convertían en personas adultas y con cada travesura volvíamos a la vida de la forma más maravillosa que te puedes imaginar…

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Fue por todo esto, que nunca imaginé un abandono así tan cruel, de aquellos que te rasgan el alma, es que no sólo perdía a mi compañera de vida, sino que además se alejaban las personas que más amaba; fue sinceramente como si me hubieran arrancado el corazón, quizás por eso mi mente el día de hoy prefiere no recordar cosas que claro está, a nadie le importan.

Hijos míos quiero que sepan que nunca he dejado de pedir por ustedes, hoy quiero decirles que no les guardo rencor, en lo absoluto, entiendo que ustedes tenían que de alguna u otra forma ser felices y luchar tal como les enseñé por concretar todos y cada uno de sus sueños.

Hoy, les puedo decir que cumplir años para mí ya no tiene importancia, porque las personas que le dan sentido a mi vida ya no están a mi lado; cada noche al cerrar los ojos, me duermo pensando que esto es sólo una de mis pesadillas y que ustedes están a mi lado junto a su madre, tal como era cuando ustedes eran chiquitos, cuando nos podía faltar de todo en términos materiales, pero teníamos un gran corazón que compartíamos todos, claramente éramos felices y no necesitábamos más que bellos sueños para descansar.

Me duele que no estén conmigo, me duele no saber cómo han crecido mis nietos, disfrutar de los pequeños aprendizajes de mis bisnietos, me duele sentarme a ver mi película favorita y que nadie me pregunté por qué me gusta tanto, me duele no tener con quién compartir unas entradas al cine, me duele no tener a mis futboleros favoritos para ver a nuestra selección jugar un mundial.

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Me duele tener tantas historias de un pasado maravilloso y no tener a quién contárselo; me duele que a nadie le importe el diagnóstico que me indica el médico, me duele no tener quien me acompañe a realizar pequeñas locuras, me duele no tener a quien relatar mi gran historia de amor, en definitiva queridos hijos míos, me duele su repentina e inesperada ausencia.

Yo nunca hijos míos los juzgaré, porque con el tiempo fui comprendiendo que esto es parte de la vida, sólo les puedo decir de todo corazón que deseo que sean plenamente felices, que formen maravillosas familias y le ruego a la vida que sus hijos no hagan con ustedes lo mismo que ustedes, quizás por error o por circunstancias de la vida, quién lo sabe, hicieron conmigo… Porque realmente es un dolor insoportable.

Por eso hijos míos:

Me despido para siempre de esta vida, esperando que al cerrar mis ojos por última vez, vea sus caritas junto a la de mi amada, sólo con eso puedo decir que fui feliz y cumplí mi objetivo en esta vida con su mami; los recordaré siempre.

                                                                                 En mi último adiós, se despide: Su padre.