A cinco meses de tu partida…

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He tratado mil veces de olvidarte, pero el resultado no ha sido satisfactorio. Por más que digo que ya no te quiero, por más que trato de no pensarte, de no escribirte, de no recordarte, cada cosa insignificante me lleva a ti.

Las rupturas duelen y más cuando quieres con todo tu corazón a esa persona, pero: ¿Por qué un corazón tendría que doler, cuando ni siquiera lo nuestro ni ruptura llego a ser? No comprendo el porqué de tu crueldad, cuál era la necesidad de enamorarme, ilusionarme, y después, como un juguete que ya no sirve, desecharme.

Desde el principio te creí, por más advertencias que mis amigos ponían sobre la mesa, te creí a ti. Si bien, mi vida no era perfecta, si era una vida calmada, en paz; no puedo ni imaginar qué pasaba por tu cabeza en el momento que te cruzaste en mi camino, con mentiras y palabras bonitas, te metiste en mi corazón y pusiste de cabeza mi mundo.

Todas esas pláticas nocturnas, esos pequeños momentos que pasabas junto a mí, tus abrazos, tus besos, tu apoyo incondicional en ese momento tan importante de mi vida. ¿Para que lo hacías, si no ibas a terminar amándome? Desde el primer momento sentí miedo, como cualquier mujer en este mundo al aventurarse en algo nuevo; tú lo sabías, sabías mi historia, sabías que no era una mujer normal, que era una mujer con un corazón en reparación, te ofreciste a repararlo y finalmente, lo dejaste peor que como lo encontraste.

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Te rogué mil veces para que regresaras, para que no me dejaras, para que siguieras a mi lado; es que me sentía tan cómoda y tan protegida, pero finalmente tomaste tu decisión.

¿Cuál es la necesidad de enamorar a una persona, estando en otra relación? … Y por más cosas que yo te ofreciera, tu corazón tenía una casa, tenía una razón de ser, puedo pensar mil cosas, pero lo que más me sigue doliendo, es que, aunque ya son cinco meses, decidiste no mandar mensaje alguno para aclarar la situación.

Si algún día llegas a leer esto, quiero que sepas que tu partida me hizo una persona más fuerte, pero también, me convirtió en una mujer desconfiada, de corazón herido…

Y tratando de recuperarse cada día con la ilusión, de volver a
amar. 


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