Y hoy sólo soy la amante

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Hoy sólo soy la amante…

Una de niña siempre se imagina su vida de grande, como la típica película ficticia de las películas románticas; esa casa perfecta con el marido e hijos perfectos que viven felices por siempre. Sinceramente eso es algo muy a la lejanía a lo que en realidad es mi vida, vivo tras la sombra de un hombre exitoso ese Doctor prestigiado y con una familia perfecta.

Y yo no soy perteneciente a esa familia maravillosa, yo soy la amante; esa que sólo revive por las tardes dos simples horas una vez por semana y si es que tengo suerte. Al principio de la relación como cualquier mujer me ilusionaba, me llenaba de alegría tener tan sólo unos minutos a su lado, nunca inicié con la idea de dañar a una familia, a una mujer a unas hijas, pero pensaba igualmente en mi felicidad y él pertenecía a esa triste felicidad que hoy día veo.

Él me enseñó el arte de las mentiras, me enseñó a ser conformista, me enseñó a no reclamar, me enseñó hasta poder estar con ella si un día por asares del destino nos llegáramos encontrar en aquella sala de espera de aquel dichoso hospital.

El arte del cinismo lo conocí perfecto gracias a él y no me haré la culpable, porque sencillamente fue algo que yo misma añoré cuando lo vi por primera vez; no niego que él llegó hasta ser mi religión, esa a la cual hasta podía arrodillarme para adorarlo, para mi sorpresa es un dios falso; esos a los le pides un milagro y no lo conceden y claro como se lo vas a pedir a una persona adultera a un hombre atado por una argolla de matrimonio, pero libre cuando la quita del dedo para saciarse, entonces es ahí cuando nos damos cuenta de las verdaderas cosas que hacemos. Ahí cuando vemos que no sólo eres tú la segunda, que así como estas tú en su vida, también está esa mujer de la sala de guardia y así como ella muchas más.

Ahí es cuando empiezas a ver tu valor propio, ese que dejaste hace años cuando todo empezó, ese que quisiste hacer un lado por amor, por ese amor fingido ese amor de dos horas que no te promete ni cumple nada, ese por el cual lloras cada noche por que no está contigo. Hoy en día no me arrepiento porque viví una gran experiencia esa la que recordaré toda mi vida y la cual prometo no volver a cometer.

Cuando uno ama no se da cuenta, del error que comete, hasta que llegan  las cicatrices.

Por: Yazmin Jiménez