Una absurda idea del Romanticismo…

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Y entonces, después de un largo día en que mi mente no sugería ideas ni opiniones acerca de nada, leí esa frase que despertó la parte de mí que el día de hoy se encontraba descansando. Quizá no a muchos les suceda aquello de leer o ver algo que realmente desata cosquilleos en el estómago y  adentra en un trance entre pensamientos y la melancolía.

»Algún día, alguien te escuchará de la misma forma en que escuchas tu canción favorita» ¿o acaso eso no sería fantástico? Por supuesto, cada persona tiene su género musical predilecto, con su artista o banda favorita y que le pone el corazón al mil por hora; pero aun siendo el género que sea, quizá la sensación de escuchar aquello que te fascina, sea la misma: el tiempo se detiene, y sientes cómo un suave calor te recorre el cuerpo. Después tu tranquilidad colapsa cuando escuchas tu fragmento favorito y miles de diminutas mariposas cosquillean tu estómago, tu pecho y tu cabeza. Te extasías, te sientes vivo y extrañamente feliz.

Quizá exagero y eso solo me ocurre a mí, y es tal vez por eso mismo que aquella frase revoloteó hasta mi último cabello.  Si algún día alguien me escuchara de la misma forma en que yo escucho mi canción favorita, creo que no tendría que buscar más; si ese alguien sintiera lo que yo siento cuando la escucho, entonces incluso me arrepentiría de haberme enamorado de otras personas tiempo atrás.

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No sé si me explico… para mí resulta maravilloso el hecho de que una persona pueda sentir todas esas sensaciones que la música despierta, con tan sólo escuchar la voz de la persona que ama.

Y es ahí cuando entra aquello de idealizar al amor de una manera bastante absurda. Nos educaron pensando que el amor verdadero es perfecto y que al primer error deja de ser amor. También nos dicen que el amor es ese conjunto de sensaciones que la otra persona te despierta, aquello que se deja de sentir en unos años y después se convierte en apego o costumbre… y entonces también deja de ser amor.

Lo peor de todo es, quizá, que por más alérgicos que seamos a la cursilería, muy en el fondo deseemos encontrarnos por lo menos una vez en la vida en aquella hipnosis que involucra el estar enamorado.

¿En qué momento el romanticismo pasa de ser algo que complementa a algo absurdo e irreal, demasiado utópico y sin sentido?

Desearía que alguien me escuchara de la misma forma en que escucho mi canción favorita, pero ¿acaso realmente alguien podría escucharme de tal manera? Tomando en cuenta que esa persona no sabe lo que yo siento al escuchar aquella canción y mucho menos podría asegurar yo que esa persona se siente así. Cada quien ama a su manera, algunos de manera más intensa que otros, pero es su forma de amar al fin y al acabo.

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Nos encontramos en medio de una sociedad que se está desarrollando y pone como prioridad a la ciencia y lo que ella descubre, y por el otro extremo aquella sociedad que aún cree en la magia y costumbres pasadas. Entonces ya ahí en medio, llenan nuestra mente con el cómo las cosas deben ser según esas perspectivas… y olvidamos amar como sólo nosotros sabemos.

Me hice una absurda idea del romanticismo que me contradice a mí misma, que si el amor tiene que ser de cierta manera o que el amor quizá es tan solo una reacción química en el cuerpo. Mi mente se divide en dos versiones, la cuerda que mira todo con objetividad y la demente que desea que alguien la escuche como ella escucha su música favorita…

Y si analizo lo que estoy escribiendo entonces podría llegar a una conclusión: Deseo que alguien pueda escucharme de tal manera, que se extasíe de mi voz y de mí, que se vuelva demente conmigo… lo deseo pero eso no sucederá de la manera en que yo lo espero; aunque a fin de cuentas, aquello que no se espera es lo que nos sorprende después, y resulta ser aún mejor que cualquier cosa que haya pasado por nuestra mente. No sé, tal vez después me lleve una sorpresa…

Escrito por: Mayeli Tellez