Quizá no es el simple tacto con la piel o algunos labios re..." /> Un juego de miradas vacías y palabras secas… – El Acorazado

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Relaciones

Publicado en febrero 27th, 2016 | by Mayeli Tellez

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Un juego de miradas vacías y palabras secas…


Quizá no es el simple tacto con la piel o algunos labios recorriendo del cuello a los hombros; es el saber que aquella piel tiene también caricias para ti, o que aquél cuello y par de hombros se ven vulnerables y deseosos por ser besados, ser besados también por ti.

Las palabras se han devaluado y las expresiones se han vuelto dispersas y acatables a cualquier tipo de decodificación. Y aunque existen universos mentales a muchos años luz de distancia, podrían colisionar en cualquier momento y nivelar la materia espacial de la que están formados, podrían interactuar y seguir siendo hogar de millones de estrellas… o quizá no.

No quisiera sonar utópica ni mucho menos devastadora, supongo simplemente que intento ser real y utilizar comparaciones para explicar a detalle lo que siento, pues en ocasiones las palabras no se me dan. Se me hace un lío la mente y mi voz no quiere salir, pensar tantas cosas sin orden, sintiendo todo y diciendo nada.

Nunca me ha gustado vivir muy de prisa y es por ello que he aprendido lo poco o mucho que sé. Supongo que entre tanta gente aún intento descifrar aquello que es real y alejarme de lo que no lo es.

Y mi punto es que por primera vez, estando consciente de que aquellos besos y caricias no son reales, he decidido equivocarme y entrar de prisa a un juego de miradas y palabras secas que van a la velocidad que tanto tiempo odie. Y me topé con una persona cuyas ideas son bastante simples y complicadas a la vez, de las que parecen no tener temor de perder nada y pueden despedirse sin un gramo de nostalgia, siguiendo el paso sin detenerse un momento para mirar a atrás.

Y el problema no es tener actitud firme y decir adiós cuando ya no hay más por dar, el problema es haber estado a lado de una persona a quien realmente no querías darle nada en ningún momento. Es por eso que siempre he optado por alejarme de aquello que no es real, ya que no te deja nada y se transforma en un tiempo vacío entre recuerdos de antaño.

¿Y por qué estoy aquí? Realmente no lo sé. No sé por qué me atreví a desafiar mis ideales y regalar mis besos a unos labios que no tienen necesidad de mí, regalar mis caricias a una piel que lo que menos le importa es de quien son las manos y solo quiere sentir.

Por suerte el vivir lento me ha enseñado a no confiar rápidamente y jamás enamorarme de quien no tendrá intensiones de amarme… A olvidar a quienes me dañen de alguna manera o no tengan nada para mí.

Me agradan las personas que pueden sentir gotas de lluvia en la piel y no corren con temor a mojarse, de las que disfrutan sentirse vivas tan solo con una caricia del viento o la melodía de alguna canción… de las que no temen sentir emocionalmente, de las que abrazan de manera sincera y dicen lo que quieren sin rodeos, sin dar alusión a cosas tan delimitadas como lo físico, de las que no son cobardes y no reprimen lo que sienten por temor al qué dirán o al que pasará.

No sé cuánto tiempo más esté aquí y sé que es lo que menos te interesa. Podría irme mañana o podrías pedir que me aleje en un mes. Podría cansarme de estar y no estar, de que me veas pero no me mires. Y me despediré de tus palabras vacía, de aquella sensación de que algo sucede entre nosotros pero al llegar a casa recuerde que solo se trata de un juego… un juego de jóvenes que no saben lo que quieren, que es tan fugaz que en unos meses se olvida y se sustituyen los besos y caricias con una facilidad impresionante.

Ese es otro problema, a mí no me gusta ser fugaz como tampoco me gusta atarme a nada ni nadie. Y sobre todo:

Jamás me gustará regalar ni compartir lo mejor de mí, a quien no me quiere sentir.

Escrito por: Mayeli Tellez


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Cuando te sientes feliz, triste, confundido, enamorado o con el ánimo por los suelos, el hecho de saber que en alguna parte del mundo hay más personas pasando y sintiendo lo mismo que tú, ayuda a aclarar la mente... o cuando menos a no sentirte sólo al estar inmerso en aquellas emociones. No hay nada más gratificante que encontrar las palabras exactas que describan lo que sientes, que te permitan expresarte y hacer saber a los demás lo que piensas. Disfruta cada letra, haz tuya cada palabra y pon tu mente a volar.



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