Tu llegada y partida han sido el mayor impacto en mi vida

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¿Cómo poder después de ti?, tu llegada y partida han sido el mayor impacto en mi vida.

Me cuesta aceptar tanto el hecho de que ya no estés aquí, me cuesta olvidarte, me cuesta no poder abrazarte, no puedo creer que te hayas ido, cuando más te amaba, cuando más me amabas.

Es difícil, no puedo mentirme aunque lo intente, cada mañana, cada día, poder aceptar que el que tú te fueras haya sido la mejor elección, lo mejor para ti. ¿Qué de cierto tiene eso? Lo mejor sería que tu estuvieras aquí, que aún pudieras disfrutar de todo esto, que aún pudiera verte sonreír, aún pudiera escuchar tu voz, poder mirarte aún a los ojos. Eso sería lo mejor, para mí, para ti .

Pero tú no lo entendiste, no entendiste que yo te amaba, que podía ofrecerte una vida normal, una vida llena de amor donde no te faltará nada, todo lo que soñaras yo te lo hubiera podido dar, no no quisiste eso, a pesar que solíamos ser un equipo, tú decidiste esto por tu cuenta, elegiste no quererme a mí;  y en vez de eso sólo cerraste tus ojos para de una vez por todas poder olvidar, olvidar todo y a todos, olvidar el dolor, las penas, la vida y también olvidarme a mí, decidiste cerrar tus ojos, para no abrirlos nunca más.

Eres una egoísta. Desde el principio sólo pensaste en ti y te odio, te odio por no compadecerte ni un poco por mí, por sólo tomar la decisión que tomaste y soltar mi mano. Te odio, y lo hago aún más porque en verdad te amo, ¡Dios! te amo con todas mis fuerzas y por eso me costó tanto aceptar el hecho de que querías irte, aunque me prometieras que de alguna forma nunca lo harías, que siempre estarías conmigo, protegiéndome, cuidándome, amándome. ¿Cómo es eso posible? ¿Cómo lo conseguiste? ¿Cómo pude apoyarte hasta el final a pesar de que yo quería todo lo contrarío? ¿Cómo puedo aún después de todo seguirte apoyando?

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Desde que estabas conmigo fue así, siempre lograbas convencerme de hacer locuras que en mi sano juicio nunca hubiera hecho, me convencías de enfrentarme a miedos que tenía al parecer desde el vientre de mi madre, así eras tú; le enseñabas a la gente a arriesgarse en la vida, a vivirla, de la forma que tú pensabas que se tenía que vivir; me enseñaste a sentir siempre el corazón palpitando a toda velocidad.

Nunca sabré si lo supiste, pero antes de ti, mi vida era completamente diferente, no me percataba de cosas que ahora cada que las veo sonrío, pensando en ti, en cómo lograbas ver todo eso que la gente ignora, en aprovechar lo que la gente rechaza; mi vida antes de ti era gris, todo lo veía en un entero blanco y negro, porque pensaba que eso estaba bien que así debía ser, tú le diste todo ese color, me llenaste de toda esa luz y por eso te amé, por eso aún lo hago.

Intento imaginarme qué es de ti ahora, si aún como lo prometiste estás de alguna forma cerca de mí, o si lograste fundirte con todas esas estrellas que veíamos juntos cada noche. Sea cual sea la dirección que hayas tomado, espero que te encuentres bien, que por fin seas libre, seas feliz y que no me hayas olvidado. Yo no creo poder hacerlo nunca, me gusta imaginar que después de tantas veces juntos, después de tantos besos dados y tantas caricias sentidas, alguna parte de ti se quedó conmigo, en mi piel, en mi retina, en mi organismo, en mi corazón.

Me encanta pensar que a pesar de no estar aquí, eres parte de mí, que te albergas en todo lo que soy, que llegaste a mi vida no para irte, sino para quedarte, para siempre. Espero que así sea y espero que me esperes, porque si de algo estoy seguro es que nos volveremos a ver, para amarnos como lo hiciste alguna vez…

Como lo hago todavía y como se que seguiremos haciéndolo.