Te fuiste de aquí…

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Siempre he pensado que las despedidas son inevitables y el dolor que te causan aun más; pero la tuya en especial me ha destrozado el alma en pedazos, la tuya por creer en el para siempre contigo. Hoy me lamento aquí en mi habitación, por aquellas palabras que te creí y unas tantas otras que te confié, algo me decía que no te iba a pasar y que te ibas a marchar, pero aun así aposté por ti, no quise perder el tiempo pensando en algo que me iba a matar por saber que en algún momento tendría que rendirme.

Hoy no estás, hoy me haces tanta falta y te extraño tanto… Me arrancaba el alma, pero no pude darte nada para que te quedaras, nada te ofrecí, aunque pensándolo bien, cuando se quiere permanecer en algún lugar, uno lo hace por gusto, por amor; qué sé yo, pero no se espera nada a cambio. Duele caer en cuenta que tal vez tú nunca me amaste, que todas esas palabras que me decías fueron mentiras, pero no entiendo por qué lo hiciste, ¿qué ganabas con ello?

Sad and lonely girl crying with a hand covering her face (with space for text); Shutterstock ID 120912820; PO: The Huffington Post; Job: The Huffington Post; Client: The Huffington Post; Other: The Huffington Post

Te extraño tanto, si algún día nos volvemos a encontrar no me hables, sólo mírame y sonríe, con eso sabré que todo va bien y que tu partida trajo algo bueno para ti aunque para mí no haya sido de esa manera. Si algún día tengo el valor de hablar contigo, será para decirte que ya no te quiero más, aunque por dentro muera de amor por ti, aunque siga siendo capaz de dar mi vida por la tuya, ese mismo día termina de olvidarte de mí; aunque hayas sido tú el que te marchaste sé que jamás podrás olvidarme, porque un amor como el que te ofrecí no anda por ahí con cualquiera y aunque no sepa cuáles fueron las razones de aquella partida, créeme que te entiendo en algo: no podías entender mis fantasmas, no lograste descifrar ni una sola de mis heridas, nunca tuviste la capacidad de interpretar esa forma tan extraña en la que te quería, en la que te amaba, ésa que es con toda el alma, ésa que va más allá de lo físico, ésa de las pocas que hay.

Cuando recuerdes y tus ojos se llenen de llanto por tu arrepentimiento tal vez, recuerda que yo no me fui, fuiste tú el que te fuiste de aquí.