Quédate

0

Un  día estás en ese punto de la vida en el que todo va fatal y tocas fondo. Y sin saberlo, ese pequeño toque hace que empieces a nadar hacia la superficie.

De repente, apareces tú y todo cambia. En unos segundos. En una conversación. Con solo mirarte a los ojos. Lo pienso y me asusto porque empiezo a estar cada vez más segura de las cosas, hasta que llega el momento en que lo sabes y no hay vuelta atrás. Y es bonito.

Es una sensación nueva (u olvidada). Es un mar de emociones que aunque a veces me  asuste, suele hacerme sonreír la mayoría del tiempo.

Cuanto más tiempo paso contigo, más intenso es todo lo que siento. Cada vez tengo más ganas de verte, besarte, hacerte el amor y vuelta a empezar.

Te he estado buscando tanto tiempo, que ahora que te he encontrado no quiero dejarte ir nunca. A veces te miro y lo único que me pregunto es cómo he tenido la suerte de que estuvieras en el lugar indicado, en el momento exacto.

No puedo evitar sonreír al escuchar tu voz, sentir cómo mi corazón da un vuelco de alegría cuando te tengo cerca, notar como cada centímetro de mi cuerpo se paraliza cuando tus labios rozan los míos.

Quiero que esa sensación no termine nunca. Y quiero que tú la sientas igual que yo.

Eres algo tan perfecto, que temo tocarte para no romperte.

shutterstock_256614412