Soy mujer…

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Nací mujer porque Dios lo quiso, pero honestamente me siento orgullosa.

A veces cuando traigo cólicos digo: «Ojalá fuera hombre».

A veces cuando duro horas en arreglarme digo: «Ojalá fuera hombre». Pero lo digo de los dientes para afuera.

Vivimos en un mundo lleno de hombres y mujeres, comunes y corrientes, unos sobresaliendo más, pero de verdad:

¡ME ENCANTA SER MUJER!
Tanto como sé que a los hombres les encanta serlo, y tanto como les encantamos nosotras.

No soy de las que dicen: ¿Qué harían sin nosotras? Porque estoy segura que nos necesitan tanto como nosotros a ellos.
Sí, soy enojona y tengo mil defectos, pero ¿qué sería de alguien sin errores? ¡Aburrido! Sin tropiezos, sin poder apreciar lo verdaderamente bueno.
No me quejo de donde estoy, ni de lo que me tocó ser. Soy feliz como nací y trato de ser mejor cada día.
Soy mujer en un mundo lleno aún de machismo, pero también de miles de hombres que entienden que las mujeres somos iguales, miles de hombres que aún aman y aún respetan, pues sé que por cada hombre que aún menosprecia a las mujeres, hay cinco viendo por ellas. Y es que llega un punto de toda mujer que sabe realmente lo que necesita, lo que quiere, lo que anhela pero sobre todo, lo que realmente merece.

¡Eres mujer!
No te creas menos, no te sientas más pequeña, eres grande y eres fuerte. Hay miles de mujeres luchando día a día por cosas realmente fuertes y a veces nos quejamos de lo más insignificante.
Admira a todas por ser bellas.
Admira  las madres solteras, a las madres viudas, a las madres jóvenes.

Admira a aquellas que pasaron tempestades, que lloraron y maldijeron, admira y ama a aquellas que han sufrido, a las que han amado tanto que han quedado rotas. Admira, ama y respeta a todas por igual, porque por una de ellas estamos vivos, estamos aquí…

Pero sabemos bien que sin un hombre, no seríamos ni la mitad de lo que somos.