Soltarte es la mejor opción

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Al principio te odié, no entendía tu cambio, tu reacción, tu indiferencia, creía haber hecho algo mal y, después de un tiempo, dejé de buscar explicaciones. Simplemente, para ti, pareció nada ser suficiente, no quisiste intentarlo…No quisiste arriesgarte…Te pareció fácil dejarme tirada en el suelo como los calcetines sucios en tu habitación, te pareció sencillo desaparecerme como un plato desechable, te pareció difícil olvidar nuestros recuerdos juntos, te pareció más sencillo aún salir con alguien más, te pareció fácil haberme “olvidado”, te pareció fácil dejar de hablarme, de escribirme, de llamarme… Todo esto fue algo sencillo para ti, hasta que según me diste a entender que te habías olvidado de mí.Te parece tan fácil dejar botados los recuerdos, las cartas, los besos, las caricias, y mi alma… Pero no te será sencillo deshacerte de todos.Créeme que mi recuerdo te perseguirá cuando te des cuenta quién era yo en verdad. A mí me pareció difícil dejarte, entender que todo era el final, sin embargo lo acepté y ahora trato de hacer una vida diferente, una vida sin ti. Me pareció difícil romper tus fotos, borrar tus recuerdos y regresarte todo lo que me habías dado(tu chamarra), me pareció muy complicado dejar de escribirte, de llamarte… Dejar de pensarte. Pero lo estoy superando.Poco a poco consigo liberarme de ti, de tus recuerdos que aún una vez por mes cuando mis hormonas están locas y los sentimientos se disparan, te pienso y me dan tristeza, pero ya no salen lágrimas de mis ojos. Te he aprendido a soltar, aprendí a dejarte ir, a entender que no eramos el uno para el otro, a entender que nuestro amor no era nada más que sólo un amorío de Invierno. Aprendí a dejarte ir y estoy aprendiendo a olvidarme de ti, a decirle a tu recuerdo que no me busque por las noches, porque tengo que dormir, despertarme temprano…Entendí que para encontrar el norte a veces hay que ir hacia el sur, que si puedo amar alguien las respuestas se buscan en el fondo del alma…Extraño tus locas manías, esas que odiaba de vez en cuando y que poco a poco empezaba a aceptar. Extraño tu risa, tu olor, tus chistes,extraño cada pequeño defecto que en algún momento pensé que era lo peor, sí, extraño todo. Y no tengo ni la menor idea si tú de vez en cuando me extrañes o pienses en mí. Si sé de ti es por lo poco que la gente me cuenta, aunque he preferido evitarlo, no quiero y no deseo saberlo. No hay odio no te preocupes, pero es mejor y es más sano no saber de la persona que decidió alejarse de tu vida.

No sé si te quiera todavía, es difícil decirlo y ponerme a pensar sería darle muchas vueltas al asunto, sería abrir una herida que está cicatrizando. Te extraño y hay días en que quisiera volver a vivir todo lo que pasamos y otros simplemente en que acepto que lo mejor fue conocerte, pero fue mejor haberte perdido. Al principio de tu ausencia no sabía qué hacer sin ti; hoy de verdad, no sabría qué hacer contigo….No te necesito, pero sin querer lo hago; no te extraño, pero te pienso todo el tiempo y nunca vas a entenderlo porque jamás me llegaste a conocer. Eres eso de lo que evito constantemente hablar, te convertiste en esa rama torcida que no puedo cortar y a pesar del tiempo, siempre serás esa última pieza que me pueda completar.Pero hoy lo hice y aquí estoy, sorprendida, me encuentro otra vez a mí misma pensado en el hubiera, pensando otra vez en que habría pasado si todo entre nosotros hubiera sido diferente, si tú hubieras sido diferente y si tan sólo por un momento hubieras decidido quedarte.Entre abrazos, miradas y uno que otro beso, reparé aquel momento en que ya no quería quererte, mejor dicho, ya te quería, sin importar los riesgos que implicaban apostarle tanto. Una terrible y cálida mañana del mes de Marzo, perdí sin saberlo, algo más que una parte de mí, ignorando todo lo que antes había acontecido, decidí ignorarte; había entendido que los riesgos que corría eran bastantes, que sin importar la extraña forma en que te quiero y la manera tan rara de quererme que me tienes, era mejor huir antes de que el dolor fuera más fuerte.

Ayer se hicieron quién sabe cuántos días desde que hablé contigo por última vez, en aquella ocasión nadie habló sobre el futuro, ni de cómo éste nos tendría lejos por tanto tiempo; ninguna oración nos dio esperanzas de que sólo fueran probabilidades, ninguno supo que seguiríamos queriendo querernos, tampoco supimos que nos queremos como es debido, pero sin querernos todavía. Y es que poco importa que nos ignoremos, si cada que nuestros ojos se encuentran las cosas siguen siendo iguales….