Me despojé del orgullo y es por eso que te escribí..." /> Si hubieses sido sincero, me hubieses ahorrado tiempo – El Acorazado

Síguenos en Facebook:


Relaciones

Publicado en marzo 14th, 2016 | by Mayeli Tellez

0

Si hubieses sido sincero, me hubieses ahorrado tiempo


Me despojé del orgullo y es por eso que te escribí. Ya no esperaba una respuesta positiva o negativa, el hecho de saber que tuve el valor de escribir ese mensaje (valor que tú no tuviste) me hizo sentir en paz conmigo, incluso si tu respuesta no fuese la que esperaba. Entonces comprendí lo cierto que resulta aquello, de que cuando sabes que lo has dado todo sin obtener nada… Es ahí donde comienza el olvido.

Y si me dieran a elegir, no querría verte de nuevo. No quiero volver a ver tu desastroso cabello y tus estúpidas playeras tan irrelevantes. No quiero ver los jeans que siempre usas y aquellos tenis que te sacan de cualquier apuro. Ya no quiero ver tus ojos ni tu sonrisa, no quiero verte nunca más. No, ahora que comienzo a depurarme de tu ausencia; no después cuando ya haya logrado sacarte de mi cabeza. No quiero volver a saber de ti, porque no quiero recaer…

Y cuesta aceptar que lo di todo, que di lo mejor de mí… Cuando estaba por demás claro que tú ya no querías solucionar las cosas. Ya no te esforzabas por buscar el tiempo para vernos, para resolver nuestras diferencias, por hacerme saber si me querías.

 

¿No era más fácil dejar las cosas claras? ¿No era más sencillo decir desde el principio que no pretendías llegar a amarme? Creo que nos hubiésemos evitado muchas cosas, y hubiera sido menos tiempo perdido. Creo simplemente que ser claro desde el inicio me hubiese ahorrado unas cuantas lágrimas y una que otra mala noche.

Pero dudo mucho que hayas pensando en algún momento en qué era lo mejor para mí, dudo que hayas procurado el no lastimarme, y dudo que todo esto te llegara a preocupar en algún instante.

Pero al final ¡qué más da! Si también fui parte de todo esto. Sí también me alimentaba de ilusiones que tenían pinta de falsas esperanzas. Si te buscaba hambrienta de promesas vanas y de cariño vacío. ¡Qué más da! Si fui cómplice de mi propia trampa, si quería creer tus mentiras y me hacía ciega a todo lo que ocultabas.

 

Ya no se trata de echar culpas, de ver quién dañó más, de a quién le importó menos. Cada quien es responsable de lo que siente y de lo que permite, cada quien es responsable del lugar en el que depositó su felicidad. Nos enamoramos conscientes de que todo aquello podría terminar y aun así nos atrevemos. La culpa es de cada uno de nosotros, por soñar de más, por aceptar lo menos.

Y eso sucedió… Acepté lo menos, porque quise creer que sería diferente. Ignoré inclusive las advertencias que de manera inconsciente me dabas. Y después nada… Después el olvido forzado y los recuerdos taladrando la mente. Después los “hubiera” y la impotencia en el pecho por no haber dicho tantas cosas.

Lo que fue un todo para mí, era nada para ti…

Y no sé quién de los dos, después de algunos años, salga más perjudicado por ello.


Escrito por: Mayeli Tellez



Publicado por

Cuando te sientes feliz, triste, confundido, enamorado o con el ánimo por los suelos, el hecho de saber que en alguna parte del mundo hay más personas pasando y sintiendo lo mismo que tú, ayuda a aclarar la mente... o cuando menos a no sentirte sólo al estar inmerso en aquellas emociones. No hay nada más gratificante que encontrar las palabras exactas que describan lo que sientes, que te permitan expresarte y hacer saber a los demás lo que piensas. Disfruta cada letra, haz tuya cada palabra y pon tu mente a volar.



Deja un comentario

Subir ↑