Regresar, volver a ti… a ser tú mismo

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Despedirse de un amor rompe el alma, es una pequeña muerte, muchas veces, también es un suicidio; al decidir matar un amor eres responsable y sufrirás la condena, pero algunas otras matarlo es necesario y valdrá la pena.

Al compartir un amor, una parte de tu vida al lado suyo te hace responsable al menos de lo que tú diste, de lo que ofreciste y cómo lo diste.

Sin embargo siempre se tendrá el derecho a quererse ir, de tirar la toalla, de alejarse para siempre; los rumbos pueden cambiar, querrás moverte hacia otros lados, dejarte ir, avanzar y nadie puede juzgarte por eso.

Regresar, volver a ti… Volver a ser tú, tomar las riendas, regresar al punto de inicio, retomar pasiones, reiniciar tus vicios, disfrutarte… Ser tú de nuevo, encontrarte, sentirte, volver a soñar… ¡Liberarte!

Pertenecer a alguien al final del día cansa, te vuelve otra persona, una que deja de ser fiel a sí misma por complacer a otros; alguien que se mimetiza con el que es más fuerte porque en el fondo es débil.

Volcar tu mundo hacia una sola persona es ahogarte en una cubeta, es despreciar lo maravilloso de la libertad… Aquella que no se refiere a estar solo, sino a la que se siente dentro de una relación donde hay confianza, donde se deja ser, donde puedes volar pero siempre quieres por propia voluntad, volver.

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Regresar, volver a ti… Ser tú de nuevo, ser coherente y buscar lo que mereces, tener contigo a quien te complemente, te apoye y te de serenidad, quietud y hasta momentos de silencio; que baile a tu ritmo, que te haga y a quien hagas sentir muy feliz con tu compañía, pero siendo quien eres.

Regresar, volver a ti… Volver a ser tú, rechazar amores a medias, desprecios, inseguridades, culpas, celos, control, negarte a ser prisionero por amor; entender que quien coarta tus propósitos no te ama realmente, quien no acepta tu historia de vida y la vuelve parte suya, no acepta tampoco tu escencia, quien te quiere a su lado para no sentirse desdichado no te necesita, simplemente confirma que está a cargo y saca a flote su yo narcisista.

Regresar, volver a ti, reencontrarte contigo… Una vez más,  ser determinado, reconocer tu valía, guardar tus razones para ti mismo, amar y corresponder por igual.

Regresar, volver a ti… Decidir sonreírte, descubrirte siendo tú nuevamente, dar pasos firmes, abrazarte con amor.

Defender tu autonomía será una buena opción… ¡Siempre!

Por: Laura Calderón