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Queridos padres

de Saldaña el noviembre 30, 2016
Calidad de vida

Queridos padres:

Decidí escribirles una carta porque nunca están dispuestos a escucharme, porque hay días en que no me soportan y porque aunque sé que no la leerán, al menos sé que va dirigida a ustedes con el mismo efecto que mis palabras en nuestras discusiones: ninguno.

He crecido todo este tiempo pensando de mí misma lo peor, me creo estúpida si no logro entender algo bien y a la primera, me he llamado “idiota” por enamorarme, he juzgado mis actos más de lo debido, nunca he salido con alguien sin su plena aprobación porque creen que mi único pensamiento claro es sobre sexo.

No sé cómo hablarles de mí porque jamás me han dado la oportunidad de hacerlo, siempre se apresuran a juzgarme antes de terminar, tengo mucho miedo de vivir. He tenido padres económicamente responsables, han hecho notar su presencia a mi lado escolarmente y se han dado cuenta de mí porque todavía me muevo.

Mamá, papá: me enseñaron a reprimir lo que siento de manera fenomenal, tanto que no me atreví a hablar sobre mis inquietudes. Nunca me dijeron que querer a alguien podía doler, que me afectaría perderle y tuve que aprenderlo por cuenta propia.

Es difícil creer que alguien desea morir si no lo externa con vicios o palabras, pero a veces es así, no lo digo por nacer donde he nacido, agradezco infinitamente que existan y se preocupen por que no muera, pero a mí me duele la vida. Seguro dirán que estoy loca, pero, ¿quién no lo está?, todos morimos a nuestro gusto, yo muero así, sola y despacito, cogiéndole odio a quienes pueden ser felices.

Sé que para ustedes siempre está de más un abrazo, aunque para mí pudo significar mucho cuando vi que no era suficiente para ustedes. Nunca supieron lo difícil que fue sentirse sola en este mundo cuando no le puedes contar a los demás cómo te sientes. En el fondo siempre he sido una llorona, me duele que las personas se rían de mis sentimientos y lo oculto con un mal carácter.

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Queridos padres: los amo, los amo demasiado. Discúlpenme por ser así, por favor, pero jamás me guió alguien, jamás sentí la confianza de acercarme por temor a que se rieran de mí, siempre he temido su juicio, siempre he pensado que mis cosas no importan porque no han mostrado interés. Me duele el corazón y es tan literal como respirar. He temido ser la mala cuando ya lo soy.

Toda mi vida he estado agradecida con ustedes por la manera en la que se esfuerzan por mí, por sus consejos, por pocos que hayan sido; por darme cuanto pueden y por la escuela, aunque no puedan dármelo todo, les agradezco lo que tengo, el techo, el cobijo, la ropa, el calzado… les agradezco hasta la vida que tengo y que jamás deseé.

Agradezco que estuvieran esperando en casa cada vez que me rompieron el corazón, pese a que no lo supieran; les agradezco ser los padres responsables para sus hijos, son maravillosos, sólo… sólo no lo fueron conmigo y no se los reprocho.

Lamento no ser el ejemplo a seguir de la familia y lamento no ser guapa para traerles un buen yerno, pero estoy ocupada buscándome a mí, expresando mis emociones con la música que escucho, amando a una persona por lo maravillosa que es y no porque me puede convertir en la madre que no deseo ser…

trato de ser libre aun con tantos prejuicios y limitaciones de su parte.

Atte.: Su hija que los ama

Saldaña
Amante del café, estudiante... ¿Escritora? Para nada, sólo un poco loca.
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