Porque sí te puedes casar con tu mejor amigo. “Los planes para la boda”

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Los tiempos han cambiado, innegablemente las ideas de las mujeres del segundo milenio difieren bastante con las de antaño, tal vez para muchas casarse y hacer una mega fiesta sigue siendo su sueño, elegir el vestido, los zapatos, el color de los arreglos y decidir si es jardín o salón, si adornan con flores o con globos, algo tradicional o vanguardista.

No dudo que es una ilusión muy linda, sin embargo, mis deseos no se acoplaban a una boda, mis ansias de estar con él se robaban por completo los planes a futuro.

Meses después de haber formalizado nuestra relación frente a las familias, ocurrió algo que no teníamos previsto, para mí fue una noticia fabulosa; pero para no adelantarme a los hechos y recordaré un poco cómo sucedió todo…

Les comento que estaba en mi oficina alegremente festejando el cumpleaños de un compañero, un rico pan de naranja estaban partiendo, con una cubierta de piña y cerezas; cuando me acercan una rebanada mi olfato detecto demasiado olor a huevo, además de que ese olor me desagrada, en ese momento lo percibí de una manera garrafal, corrí al baño a descargar el café que había tomado en la mañana. Cuando salgo del sanitario vuelvo a la realidad y me cuestiono el porqué de mi rechazo a un pan que se veía tan suculento.

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Lo primero que te viene a la mente es la negación, las cosas a ti nunca te van a pasar, le sucede a todo los demás menos a ti, entonces obvio lo negué, estaban todas las cartas puestas en la mesa y todas me llevaban a que sí, a que estaba embarazada. Me senté y me relajé, a mi mente llegaron ideas, de cómo sería mi vida de ahora en adelante, primeramente dejaría de fumar, por si sí o por si no, no quería hacerle ningún daño al bebé.

Llegó el fin de semana, mi hermana me invitó unos tragos pero me rehusé, siguiendo la línea de por si sí o por si no, rechacé todo lo que generaba algún problema a mi futuro bebé; sin embargo, no podía estar nada más suponiendo, debía asegurarme de que mis sospechas fueran reales. Yo estaba como en un sueño, como queriendo hacer mi vida normal, pero con algo que me detenía a cada paso a cada decisión, así que fui a la farmacia por una prueba de embarazo; qué importaba que me costara $50 o $100 pesos, si estaba embarazada lo estaba y una prueba no iba a cambiar nada.

Salí del baño con la prueba en la mano, dos líneas significaban que era positivo, las dos líneas azules estaban marcadas perfectamente, no cabía lugar a dudas, así que tomé el teléfono y marqué su número. Recordemos que ya no era mi mejor amigo, era mi novio y muy probablemente mi esposo.

Es una sensación tan extraña, la llegada de un bebé a tu vida cambia por completo tu perspectiva del futuro, yo no era una niña pero no sabía si estaba lista para poder ser mamá; creo que nunca lo sabremos… Sólo sé que empecé a sentir amor, un amor diferente, un amor más limpio y desinteresado…

Empecé a tener la aventura más grande de mi vida.