Y estoy aquí, pensando en tantas cosas que terminan en nada..." /> Perdón por tener el valor de cambiar la página… – El Acorazado

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Relaciones

Publicado en marzo 28th, 2016 | by Mayeli Tellez

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Perdón por tener el valor de cambiar la página…


Y estoy aquí, pensando en tantas cosas que terminan en nada, perdida en recuerdos y la nostalgia. Estoy aquí, contando las veces en que nos caímos y las veces en que supimos levantarnos, riendo de aquellos ‘por siempre’ que inocentemente prometimos. Heme aquí, haciendo un recuento de los destrozos, de las partes de mí que se quedaron en el camino. Estoy aquí… dejando ir tu recuerdo, por fin.

No es culpa mía, mi amor, no soy yo quien decidió repentinamente un final… fue toda nuestra historia arrastrando en mi pierna derecha, fueron los cadáveres de aquellas promesas que murieron una por una y fue también el cansancio de esta rutina  que me envejecía a mayor velocidad.

No fui sólo yo, fue toda la mierda que entraba y salía de mi cabeza, de las discusiones y aquellas palabras hirientes que decías sin querer. Y fue también la manía que tenía por dudar de todo, por mis estúpidas ganas de querer adivinar lo que sentías y de querer escuchar siempre la verdad, aunque ello significara noches de insomnio.

Fue cada pedazo de mí que se desprendió con el tiempo como mudando la piel, cada decepción que se acumuló en mis ojos y acababa humedeciendo la almohada y también cada golpe de impotencia que me hacía escupir maldiciones al aire.

Todos los errores, todos y cada uno de ellos acumulándose en forma de rocas que construían un muro entre los dos… Y nosotros yendo al frente nos tomábamos con fuerza de las manos para no soltarnos, hasta que el muro completó la vuelta.

Son tantas las memorias, que comienzo a creer que algunas ya han saltado a la deriva desde tiempo atrás. Fueron muchos días en los que tu calor no me dejaba caer, muchos instantes en que tenía la certeza de que no quería conocer a nadie más y que juntos lograríamos que esto jamás se desplomara.

Carajo… Fueron también los días en que me sentía la persona más jodidamente feliz del mundo, la más afortunada y la más plena. Las lágrimas que caían después de un “te amo, no te quiero perder” y cada golpe al pecho retumbando los oídos cuando creíamos que el otro ya había mandado todo al caño.

Nos desgastamos. Cambiábamos cada día pero buscábamos sentir lo mismo, y queríamos cumplir promesas de las personas que éramos en el pasado. Amor… Sabía que sería difícil, pero no imaginaba cuánto. No sabía sobre los puñados de recuerdos que rodarían por mi ventana y se filtrarían por el techo. No sabía sobre la resaca que me haría volver el estómago tan lleno de mariposas muertas. No tenía idea de este nudo vacilante en mi garganta cada que cierro los ojos y rememoro tus latidos, y tu respiración encontrándose con la mía.

Perdóname, perdóname por al fin tener el valor de cambiar la página. Y pido perdón a aquellos dos niños que éramos, los que tenían la mirada llena de ilusiones. Perdóname por no ser la de ayer, pero me era necesario crecer como lo fue también para ti.

Perdóname por caer en cuenta de que los jodidos cuentos de hadas no existen, por cerrar este doloroso ciclo.

Mi amor, perdón por cumplir al fin, aquella maldita  promesa de dejarte atrás.


Escrito por: Mayeli Tellez


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Cuando te sientes feliz, triste, confundido, enamorado o con el ánimo por los suelos, el hecho de saber que en alguna parte del mundo hay más personas pasando y sintiendo lo mismo que tú, ayuda a aclarar la mente... o cuando menos a no sentirte sólo al estar inmerso en aquellas emociones. No hay nada más gratificante que encontrar las palabras exactas que describan lo que sientes, que te permitan expresarte y hacer saber a los demás lo que piensas. Disfruta cada letra, haz tuya cada palabra y pon tu mente a volar.



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