Perdí la esperanza por lo nuestro…

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La realidad me ha pintado verdades que a cierto punto no quería creer. Me encerraba en una burbuja que tarde o temprano debía explotar, que terminaría empapándome de dolor y dejándome caer en una áspera desilusión, rompiéndome en pedazos.

Las teorías resultan fatales en este contexto en que me toca perder, y ya no hay revanchas contra nadie, ni siquiera contra mí misma. Todo resulta bastante abstruso al instante en que intento buscar soluciones, se me nubla el sentido común y a cada intento termino más convencida de que no hay remedio.

Y los ánimos se me van, como humo de cigarrillo en una noche de frío. Mi mirada perdida ha dado más explicaciones que mis labios. Mis manos congeladas se escabullen desesperadas hacia mis bolsillos y mis piernas tambalean indecisas sobre si ir a buscarte o no; y siempre eligen no.

¿A los cuántos pasos cima arriba se suponía que debía retroceder? ¿Hasta sentir tanto peso encima que viese en sangre derretirse mis pies? ¿Ahora lo ves? Yo ya estoy cansada, y hay que aceptar de una vez por todas que el amor jamás será el único sentimiento necesario para estar con alguien. Cuando no hay interés, no hay nada.

2

Quizá alguna vez  te preguntarán por mí y tú no sabrás qué responder; entonces entenderán que ya no estamos juntos, que ya no hay más que recuerdos entre tú y yo. Tal vez para ese entonces ocultarás el exceso de humedad en tus ojos, y te morderás los labios; te preguntarás por qué me dejaste ir tan fácil, y ¿sabes? posiblemente también esté yo pensando en ti, pero no pensaré en volver… no lo haré.

Quienes te pregunten por mí, no entenderán por qué ocurrió nuestra separación, pues éramos tan felices, nos veíamos tan bien de la mano y teníamos pinta de recorrer toda nuestra vida en un mismo camino. Ellos no entenderán cómo dos personas que se amaban tanto pueden despertar un día y decidir que quieren tomar rumbos distintos. Ellos no entenderán, no, porque ni siquiera yo lo entiendo.

Y no es precisamente que un día despiertes y tomes una decisión así, lo que sí ocurre es despertar y darte cuenta que ya no hay marcha atrás, que todos tus actos han dejado consecuencias y te desviaron de la vereda que querías seguir.

3

Un día despiertas, miras atrás, y no comprendes cómo sucedieron tantas cosas que te llevaron a ser quien hoy eres. Observas que lo hecho, hecho está; que ya nadie puede cambiar el ayer. Que las decepciones endurecieron tu corazón.

Éramos tan felices juntos, o al menos estoy segura de que yo lo era. Por más que sabía que las cosas no pueden marchar bien siempre, llegué a tener la certeza de que quería estar contigo lo más que la vida me lo permitiera.

¿Y después? Después nada. Después de tanto tiempo, de tantas heridas, de tantas desilusiones, de tantos simulacros de despedidas, de tantas lágrimas, te tantas promesas que se fueron con el aire… después de tanto amor, nada.

Y me encontré aquí, sola, desesperanzada. Me encontré después de perderme tanto tiempo en tus besos. Me encontré rota y con frío. Me encontré buscándote en un lugar donde ya no cabíamos los dos.

5

Ya no puedes prometer nada, ya no puedes llegar y pedirme una última oportunidad. Ya no puedes decir que todo mejorará, no después de haberlo hecho anteriormente muchas veces más. Este frío, ya no  puedes quitármelo tú, aunque por momentos desee que así sea.

Cariño, ¿Por qué? ¿Por qué terminamos con esto? ¿Por qué desperdiciamos los besos que pudimos darnos y los cambiamos por discusiones estúpidas? ¡Cuánto quisiera que esto fuera una pesadilla! ¡Cuánto quisiera que fuésemos los de antes! Pero es imposible… es imposible hacer como que nada ha pasado.

Es imposible comenzar de nuevo, cuando ya hace algún tiempo le perdí la esperanza a lo nuestro, pero no quería aceptarlo…

Cierra la puerta, que ya no quiero sentir frío. Vete de una vez, pero por favor, deja la llave conmigo.

Escrito por: Mayeli Tellez

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Cuando te sientes feliz, triste, confundido, enamorado o con el ánimo por los suelos, el hecho de saber que en alguna parte del mundo hay más personas pasando y sintiendo lo mismo que tú, ayuda a aclarar la mente... o cuando menos a no sentirte sólo al estar inmerso en aquellas emociones. No hay nada más gratificante que encontrar las palabras exactas que describan lo que sientes, que te permitan expresarte y hacer saber a los demás lo que piensas. Disfruta cada letra, haz tuya cada palabra y pon tu mente a volar.