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Calidad de vida

Publicado en octubre 17th, 2016 | by Citlalli Castañon

Pequeños detalles que matan

Muchos hablan de los grandes golpes de la vida que te cambian por completo la perspectiva y de los cuales nada puede volver a seguir igual, los conozco, los he vivido en carne propia y hablarlo de nuevo sería redundante.

Pero nadie habla de esos pequeños cortes ligeros, de esas cicatrices casi invisibles dentro de uno que pasamos por alto pues no las creemos importantes, pero que cuando se juntan, han destruido más que cualquier enfermedad, accidente o desastre.

Cuando hemos sido rechazados, cuando hemos esperado tanto por un abrazo que no se nos concede y sin explicaciones se convierte en un apretón de manos, de las otras tantas veces que minimizan nuestras buenas intenciones y bueno ¡carajo! No digo que nos avienten flores, pero un gracias por el detalle sería perfecto. Aunque no nos guste, una persona está intentado decir ‘te extrañé’ ‘mira, sé que esto te hará feliz’ y qué decir de esos besos que soñamos, que anhelamos correr a esos labios y cuando después del tiempo, la distancia, el trabajo y el cansancio… al estar cerca de ellos resulta que no te añoraban tanto y terminan en tu mejilla.

Cuando hemos sido menospreciados por nuestros gustos, por nuestra ropa; y no me refiero a hacer el acto de cenicienta donde le arrancan la ropa por llevar un vestido viejo, sino esos “moditos” que tenemos de decir: esa blusa te quedó chiquita (estás gorda), esa playera no te queda, ¿estás enferma? ¡ah no! es que no traes maquillaje… en fin, esa tendencia excesiva de criticar hasta el mínimo detalle de los demás como si esto fuera un tema que trajera consigo la paz mundial.

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Cuando intentas ayudar y te dicen es que tú no sabes, es que tú no entiendes y rompen tu esperanza de ser útil, y sí, quizás no sepamos, quizás seamos un poco torpes pero podemos aprender si tan sólo dejaran de hacernos sentir que sólo somos una compañía.

Si las personas pudieran ver el corazón de los demás, lo tratarían con mayor gentileza tendrían la amabilidad de dejar de criticarlos, rechazarlos o minimizarlos. Cada cabeza es un mundo y por lo tanto hay guerra e ironía en ella, pero también hay belleza, valores y esperanza. No le quitemos a los demás su énfasis en ser cariñosos aunque no lo seamos, dejemos de ser máquinas, dejemos de pensar que dirían los demás porque exactamente nosotros somos los demás, esos que hablan de cualquiera que juzgan y critican por su color de piel, sus gustos, su orientación, sus carreras, su música etc.

Que paren estos pequeños pero letales rasguños a los corazones de los demás, dejemos que nos amen aunque no sean perfectos, aunque sean un poco torpes, aunque no quepan en sus moldes. Si saben lo difícil que es encontrar un corazón noble y dispuesto…

¿cuál es el afán de lastimar a los que aún se atreven a amar?


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Publicado por

Veracruzana perdida en el centro del país esperando regresar a casa



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