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Calidad de vida

Publicado en octubre 17th, 2016 | by Citlalli Castañon

Otro concepto de libertad

Mi rebeldía no lleva armas, no lleva estándares ni pretende alabar a un culto o una idea. Mi liberación es emocional, yo no me pregunto el  por qué sino, el para qué.

Me reniego a vivir con ataduras pasadas, me rehúso a ser parte de un molde establecido. Puedo amar con pasión el deporte y contemplar con la misma dedicación una pieza de arte, puedo ser luz pero también me refugio por ratos en la oscuridad.

La libertad por la que lucho cada día es contra mi misma idea de lo que pudiera ser, de lo que fue para encontrarme aquí y ahora en lo que soy. Peleo contra mi ego y la necesidad de llamar la atención, debato y me arrebato contra mi miedo de ser invisible, sólo busco paz interior.

No compagino con la idea de la competencia, tampoco espero compararme con nadie más; intento satisfacer mis propias necesidades y necesitar poco para que nada me ate a una expectativa o a una ilusión que pueda interferir con mi equilibrio.

Mantengo el margen de lo que sé que puedo hacer, de lo demás no busco el control, creo en la energía, en las bendiciones en las causalidades y en mi DIOS; transmuto en amor, alimento tanto mis valores que cuando dan fruto me mantienen los pies en la tierra pero mi alma en las alturas, creo firmemente que el camino de la paz es una guerra, pero una guerra interior; no pago con la misma moneda porque no quiero devaluar lo que tanto me ha costado ser hoy.

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Me alejo de circunstancias tóxicas cuando sé que no puedo ser un agente de mejora positiva, tiendo la mano a quien ocupe, porque para mí la solidaridad y la comprensión son principios básicos que lleva el amor. Es verdad, el amor nunca es suficiente si no aportas cada día a los valores que ésta mantiene. El amor sin comprensión, sin humildad, sin interés, sin comunicación y aceptación, jamás florece.

Somos pedazos de soplo divino que se entregaron en esta tierra, por años nuestros padres hicieron lo que creyeron mejor para formarnos, pero llega un punto donde nos debemos hacer responsables de nuestras acciones y sobre todo de las reacciones que entregamos.

Sí, somos un producto de nuestro entorno. Sí, hemos visto la maldad y la bondad en nuestras vidas. Ser lo contrario a lo que nos hizo daño no nos hace mejores, es el equilibrio en el aprendizaje lo que nos hace evolucionar en un nuevo y mejorado yo;  y eso es lo que entregamos al mundo.

Si pudiéramos ser menos egoístas veríamos en las necesidades de otros nuestra propia humanidad y nos preocuparíamos menos por el pasado, por el futuro que pensamos vendrá algún día y estaríamos viviendo hoy y ahora, en comunión con nosotros mismos y en comunión con los que nos rodean. No nos preocuparíamos en controlar, juzgar y señalar a nadie…

nos ocuparíamos por dar lo mejor de nosotros a los demás porque eso es quienes somos, no porque los demás puedan o no serlo.


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Publicado por

Veracruzana perdida en el centro del país esperando regresar a casa



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