No te quiero de vuelta

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Hola.

Una vez más acudo a escribirte una carta, no para pedirte que vuelvas, no para decirte que te perdono y que todo ha sido olvidado; ni mucho menos para aceptar un nuevo «nosotros». Te escribo para decirte que ya no quiero que vuelvas.

Te extraño. Te extrañé por mucho tiempo. Y estoy segura que seguiré haciéndolo por quizá un poco más. Pero prefiero extrañarte físicamente, a tenerte y simplemente extrañar a aquel que algún día me enamoró. Cambiaste. Tú mismo lo supiste y lo peor de todo es que nunca lo impediste. Ambos lo sabemos; sabemos que nuestros últimos días juntos simplemente ya no eran lo mismo. Yo ya no te tenía y aunque lo intentaba, nunca pude recuperarte. No por mí, sino por ti.

Quédate lejos y por favor, no vuelvas. No voy a negarlo, a veces me da por necesitar un poco de ti en mis días, tus besos, tus caricias, esa ridícula manía tuya de mover las manos, la forma en la que sonreías, esa única manera de decirme «amor» «bonita», palabras baratas utilizadas únicamente para romper mi corazón. Sí, las echo de menos, pero al menos hoy no las quiero de vuelta.

¿Por qué? La respuesta es simple: No te quiero de vuelta porque cuando te necesité y supliqué que lo hicieras, no volviste.
Porque me prometiste que si dejabas de quererme lo dirías y no fue así.
Porque hicimos tantos planes juntos que hoy día, estoy cumpliendo yo sola.
Porque simple y sencillamente ya no creo en ti.

Y esa es la parte más importante de todo esto; cuando creía que no podría seguir sin ti… Lo hice yo sola.

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Es por ello que hoy te digo que sí, te perdono y lo hice hace mucho. No te odio, nunca lo hice y debo confesar que me entristece saber que tú no estas bien, que no te está yendo tan bien como lo esperabas; a veces moría por ir a buscarte y ayudarte, pero no lo hice. No por egoísmo, ni mucho menos orgullo, sino por amor propio. Porque sabía que si volvía a ti, retrocedería todo lo que ya había avanzado. Volvería a caer en ese pozo que casi me ahoga, porque simplemente aún no estaba lista…

Sin embargo hoy lo estoy, Y me atrevo por fin a decirte Adiós. Pasar la página o incluso hasta a cambiar de libro. Hoy por fin despierto sin esperar aquellos mensajes tuyos. Hoy me miro al espejo y me doy cuenta que yo fui bonita incluso mucho antes de que tu me lo dijeras. Es por eso que te pido que no vuelvas. Porque sé que al aceptar tu regreso, sólo esperaría regresar a nuestros viejos tiempos y revivir todos nuestros recuerdos, pero a fin de cuentas sólo son eso: Recuerdos.

Por favor, no me busques. No me pidas más disculpas…

Te extraño, pero hoy no te quiero de vuelta.