No me bastan sólo las promesas…

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Necesito algo más que sólo imaginar tu mirada y recordar tus besos. Necesito más que palabras apresuradas en un pequeño mensaje de texto y  aún más que la esperanza de que todo resulte bien. No puedo estar feliz, sabiendo que día a día besas otros labios, que cada momento corro el peligro de salir de tu mente por completo, dejando mi lugar ocupado por alguien más.

Cerré mi corazón a esperanza de alguna llamada tuya al llegar a esa pequeña ciudad… la pequeña ciudad donde te conocí y te volviste dueño de mis suspiros. Ya no eras parte de mis planes al llegar, por más que en fondo deseara ver tu rostro y tomar tus manos. Ya no quedaba nada, eso dijiste, no había motivo alguno por el cual deberíamos vernos.

Ya no iba por ti, ya no estabas ocupando un día completo o más, en mi visita a aquel lugar donde tantas veces te besé. Te pensé todo el camino y sin embargo deseché por completo de mis planes el considerar avisarte sobre mi llegada.

Por horas imaginé que podría verte de lejos en alguna calle, que quizá nuestros ojos se encontrarían o tal vez no. Pensaba en qué reacción tendríamos si es que nos encontrábamos de frente por error, o si tú no me veías y yo a ti sí; seguro fingiría no haberte observado, te encontraría a lo lejos y quitaría la vista tan rápido como me fuera posible. O quizá te vería hasta que dieras vuelta en alguna calle, o las personas obstaculizaran mi vista. Lo imaginé, lo imaginé por horas… y al mismo momento en que deseaba verte aunque sea a lo lejos, también deseaba no saber nada de ti.

No entiendo la manía que a veces se tiene por manipular el orden del destino. Porque a menos de que tú no hubieras decidido llamarme al saber que estaba más cerca de ti, sé que nuestro encuentro no se habría dado de forma alguna. Me encontraba agotada por el viaje y mi mente estaba también cansada de tanto crear historias. No esperaba tu llamada, sin lugar a dudas, ni siquiera esperaba que te tomaras la molestia de abrir mi nombre en tu lista de contactos para por lo menos dudar si debías llamar o no.

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Y ahora que de nuevo estoy lejos… te extraño. Extraño tus labios queriendo robarme un beso. Extraño escuchar que digas que pensaste todo el tiempo en mí, después del tiempo que se me hizo infinito cuando ambos declaramos el olvido. Extraño tus brazos abrazándome tan tiernamente, haciéndome sentir que jamás me soltarías. Extraño que digas que guardas un recuerdo de mí en cada rincón de tu casa. Te extraño diciendo que nadie es mejor que yo para ti, y extraño aún más, escucharte decir que todavía me amas.

Pero otra vez estoy tan lejos… y sé que muchas cosas pasarán hasta que vuelva a verte. Apagaste la ilusión en  mi como azotando una puerta a mis narices, y volviste a encenderla después de aquella llamada.

Fueron difíciles los días en que no supe nada de ti, en que sabía que cada día me querías menos, que cada día te ilusionabas más con la carita de una joven a quien todavía no conozco. Fue difícil para mí saber que no podía hacer nada, porque ya no querías ver mi nombre en si quiera un mensaje, porque hay tantos kilómetros de por medio que me impedían correr hacia ti y pedirte que no me dejes ir.

Fue tan difícil aceptar el final, pero por fin me había hecho a la idea. Por fin sentía quererte cada vez aunque sea un poquitito menos, sentía que recuperaba mis fuerzas aunque en ocasiones tambaleara, y prueba de ello era el llegar a la que fue mi pequeña ciudad, sin pensar  ningún momento en buscarte.

¿Por qué llamaste? ¿Por qué dijiste que necesitabas verme? ¿Por qué? si tú mismo habías decidido terminar con todo… ¿Realmente me extrañabas? ¿No soportabas la de idea de que estuviera cerca y no poder verme a los ojos, abrazarme? ¿O es que fue sólo un impulso? Y al final del día ¿Qué importan las respuestas de todo aquello? Si yo contesté, si no fui capaz de morderme los labios y esperar a que te cansaras de llamar, y ¿cómo podría hacerlo? si fue una sorpresa para mi descubrir que aún no me has olvidado.

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No soporto la distancia. No soporto saber ahora que todavía me amas y no puedes olvidarme. No soporto saber que pasará mucho tiempo para volver a verte. No soporto saber que intentaste olvidarme con alguien más, y ahora no puedes dejarla por temor a lastimarla. No soporto el no estar cerca para darte fuerzas.

Quedamos en un acuerdo, el seguir cada uno su rumbo y esperar a que el tiempo quizá nos una de nuevo… pero no aguanto saber que en ese tiempo pueden pasar muchas cosas, que puedes comenzar a enamorarte de ella, que creas que el llamarme fue una tontería y no debiste ceder fuerzas. Te quiero aquí conmigo, necesito que me abraces y me digas que todo estará bien.

Es por eso… que no me basta con sólo imaginar tu mirada y recordar tus besos. Necesito más que palabras apresuradas en un pequeño mensaje de texto y  aún más que la esperanza de que todo resulte bien. No puedo estar feliz, sabiendo que día a día besas otros labios, que cada momento corro el peligro de salir de tu mente por completo, dejando mi lugar ocupado por alguien más.

No me bastan las promesas de un futuro o el eterno sueño de tenerte cerca. Necesito más que un te extraño y necesito más que un no he podido olvidarte. No me es suficiente el saber que por ahora crees que nadie podrá superarme ni que tratarás de arreglar el desorden de tu cabeza.

No me basta con una llamada que despierte mis ilusiones y no me basta con saber que nuestra historia no había acabado aún… no me basta si no te tengo, no me basta si sé lo rápido que todo eso puede cambiar por estar los dos tan lejos.

Quiero más que ilusiones vagas a las que se les puede dar fin en menos de un mes… Te quiero a ti.

 

Escrito por: Mayeli Tellez