No deseo que me extrañes tú también…

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Cuando llegue la mañana y al revisar tu celular no haya un mensaje mío, ¿me extrañarás? Y cuando llegue la noche y estés a punto de cerrar los ojos, ¿habrá un momento en que pienses en mí? No lo sé, quizá esas preguntas me hacen daño, pero tal vez las respuestas me terminen por matar.

Qué mala costumbre de hacer revoloteos en la mente y dañarnos el alma, es como clavar una espiga en el pecho y esperar que eso nos haga sentir mejor. Es absurdo, es incorrecto, pero a veces es inevitable… La mente divaga tan lejos que llega un punto en que nos es difícil regresar. Y duele, pero suele ser necesario también.

Y deseo que los días pasen apresurados para que la felicidad ininterrumpida pueda volver a fluir, para que ningún recuerdo me haga tropezar y caer con el rostro, sin poner las manos de frente. Ya sabes, que pase fugaz a ese momento en que sin darte cuenta, aquellas promesas pasadas ya no son prioridad y te acabas por convencer de que llegaran cosas mejores, momentos mejores… Personas mejores.

 

Y tú, en realidad no sé qué pasa por tu mente, creo que nunca lo he sabido. A veces intento convencerme de que también me extrañas por momentos, que también tomas el teléfono y piensas en llamarme para arreglar las cosas. Pienso que, como yo, te arrepientes porque crees que ya te estoy olvidando, y no es así… Aún.

¿Sabes? Tiré mi orgullo y con él se me fue también un poco de dignidad, ya que muchas veces se desconoce el límite entre ambas cosas. Sabes que has tirado el orgullo cuando al hablar sientes un peso menos… Sabes que has perdido dignidad cuando aquél peso regresa multiplicado por dos a tu espalda, por no haber puesto un límite de las veces que se debe insistir.

 

No quería que esto terminara así, no después de tanta felicidad, no después de tantas hermosas experiencias, no después de tanto amor. Y a decir verdad, creo que nadie que se haya enamorado verdaderamente antes, lo esperase también. Pero… Carajo, cuánto duele.

Posiblemente el olvido llegue a mí sin notarlo tan deprisa, pero con seguridad sé que antes de eso sí que la pasaré mal algunos días, semanas o meses. Tal vez me toque verte de la mano con alguien más, y eso me consuma por dentro. Realmente espero que seas feliz; y aunque lo quiero, no deseo que me extrañes tú también…

Porque sé cuánto duele, porque te amé lo suficiente como para no esperar a que tú sufras lo mismo.

Escrito por: Mayeli Tellez.