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Publicado en marzo 3rd, 2016 | by Emily Urrejola

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Lo único que te pido es que regreses…

Hace exactamente 36 años te
alejaste de mi lado, mi vida se detuvo en ese instante, desde aquel 22 de
Noviembre, que mi vida nunca volvió a ser la misma, vivo aferrado a un recuerdo
inmortal y hoy que me quedan algunos escasos días de vida, lo único que te
suplico es que antes de partir regreses para despedirme en tus infinitos
abrazos…

Nos conocimos cuando ambos éramos
unos jóvenes alocados, tú con 17 años y yo 19, cuando nuestros amigos en común
nos presentaron fue como si me hubiera convertido en el hombre más feliz del
mundo, nunca había sentido aquel deseo fugaz de recibir un abrazo de una
completa extraña, pero es que desde el momento que te vi, supe a primera vista,
que eras aquello que se denomina “El alma gemela” estábamos conectados desde
los pies a la cabeza y no había nada ni nadie que nos pudiera separar.

Desde aquel primer día fuimos
inseparables, ya no existía nada en el mundo que se pudiera atravesar entre
nosotros y detener lo que comenzábamos a llamar nuestra historia en común…Poco
a poco comenzamos a ser los dos fieles enamorados, aquellos que no necesitaban
nada más en la vida que ver la sonrisa del otro al cerrar los ojos cada
anochecer…

La vida pasó como un suspiro, a
los cinco años de conocernos emprendimos el mejor y más bello de los
matrimonios, aquel que cada discusión la arreglaba con un lo siento y un beso
tierno en las mejillas, aquel que ni el peor de los comentarios y las mentiras
pudo disolver…

Pronto llegaron nuestras mayores
bendiciones, nuestros cuatro pequeños retoños, los que consagraron con amor
pleno nuestra vida en común… Aquellos que con sus travesuras cada día le iban
dando sentido a nuestra vida y nos hacían regresar a los mejores y más bellos
instantes de la vida…Desde ese momento nuestra vida era plena y al parecer
envejecer era solo un paso más en nuestra existencia.

Lo que yo no sabía era que
prontamente mi cabeza me daría una sorpresa para la cual no estaba preparado,
es que los recuerdos rápidamente comenzaban a extinguirse y no había nada que
yo pudiera hacer para recuperar todo aquello que habíamos construido en tantos
años de felicidad…A estas alturas escasamente me acordaba de ti, el amor de
mi vida y para mis hijos solo habían diminutos espacios de lucidez en lo que
podía diferenciarlos a cada uno…

Hoy sé y presiento que mi vida se
me va de las manos, cada día me cuesta más y más el recordar cómo hacer para
seguir respirando…Para mi triste vida tú te fuiste hace más de 36 años, sólo
recuerdo aquel día inolvidable en que nos conocimos y puede ser que
probablemente hoy tu estas aquí a mi lado, sin embargo para mí, no eres más que
alguna que otra persona totalmente desconocida que me repite mil veces todo lo
que compartimos en conjunto, pero dolorosamente y por más esfuerzo que hago no
recuerdo ni su nombre..

Quiero que sepas que te amo con
mi vida y espero que algún día nos podamos volver a encontrar en otra vida, no
trates de repetirme mil veces que eres el amor de mi vida y mostrarme
infinitamente aquellas fotografías de los dulces días, porque por más que trato
y trato nada recuerdo…Solo sé que cada vez que te veo mi corazón se alegra de
una manera inexplicable y aparecen en mi estomago una extraña sensación, eso me
deja en claro que eres alguien importante para mí, no sé quién eres, sólo sé
que contigo a veces me siento mejor que con nadie.

Tu nunca te fuiste, sin embargo
para mi memoria dejaste de existir hace muchos años…Quizás el que nunca regreso
fui yo, quizás el que te rompió el corazón olvidándote fui yo, quizás quien más
te amaba, fui yo…

Hoy antes de cerrar mis ojos por última
vez pude recordar como un sueño fugaz todos y cada uno de nuestros días y fui
plenamente feliz, te aseguro inolvidable amor de mi vida, que fue la muerte más
maravillosa que podría haber experimentado…

“Desde hoy y nunca más te sacare
de mis recuerdos, porque te has instalado en mi corazón eternamente…”


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