Lo que hacemos, es perfecto

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Es una nueva forma  de vivir, de ser y estar,

palpando la inexplicable fortuna de sentir el corazón palpitar una vez más

el insólito estilo de acariciar los recuerdo, rompiendo la duda

quebrando al deseo pausado a causa del temor extraño.

 

Al fin el cielo se aferró a encontrar nuestros caminos

y aquí estamos disfrutando de la divina determinación

de quedarnos  unidos por el dulce deseo de cercanía

o el roce de los labios lleno de esa sublime sensación.

 

Alteras todos mis sentidos, haces que mi manos se congelen bajo el sol,

consigues esconder las nubes y bajar las estrellas, todo al mismo tiempo.

Fácilmente podrías lograr que el aire cálido nos helara de nervios.

Serías capaz de llenarme de dicha con cada roce,

de grabar los segundos en mi cabeza…

De ahogarme de alegría al punto de lágrimas.

 

Quisiera quedarme en calma

saboreando el sabor de tu cuello,

quisiera absorber el color de tus mejillas

espolvoreadas de chispas rojas brillantes,

deseo justo ahora grabar en mi pensamiento un mapa de tus lunares

para adivinar dónde se encuentra el éxtasis de tus temblorosas huellas

que hoy han cubierto cada espacio de mi cuerpo.

 

Estoy aquí, deseando que esto no se acabe jamás,

estoy perdida en el amor eterno inexistente que me eleva de a poco.

Gracias por subir conmigo hasta el infinito.