Lo dulce y amargo de las relaciones amorosas

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En el artículo pasado hablé acerca de lo dulce y amargo de la soltería. Ahora le toca a las relaciones amorosas.

Cuando nos encontramos en una relación, solemos sentir que el mundo es color de rosa e incluso después de un tiempo se nos olvida lo que era estar en soltería. Lo cual no está mal, al final de cuentas ahora tu vida está en una etapa distinta y debes acostumbrarte, disfrutar de ella y sobre todo sentirte bien. Pero como todo en la vida, también tiene sus momentos amargos.

Las relaciones amorosas no son cosa fácil, por lo cual no muchas personas se atreven a dar ese paso de comprometerse con alguien, porque más que cualquier otra cosa para mantener una relación de manera estable se requiere un verdadero compromiso. Si algo he aprendido es que el amor no siempre es suficiente, nos gustaría creer que si lo es y siempre lo puede todo, pero no es así.

El amor, claro está, es la esencia de las relaciones, pero hay mucho más allá cuando te involucras con alguien de manera sentimental.

Lo más dulce las relaciones amorosas es antes de ser eso “una relación amorosa”, el coqueteo, la incertidumbre que comienzas a sentir al darte cuenta de tus sentimientos por la otra persona, las primeras citas, los primeros mensajes y qué decir del primer beso, hasta el momento de la declaración de una relación; todo eso es bastante emocionante, porque no sabes a donde llevará pero te hace sentir en las nubes y desearías que esa sensación durará por siempre. Por supuesto no lo hace, llega un momento donde los defectos tanto tuyos como de la otra persona, salen a relucir y se le suman las primeras discusiones, ahí es donde tocamos lo amargo de las relaciones amorosas.

Pero antes de ir con las cosas malas, vayamos con las buenas, porque definitivamente estar en una relación, logra siempre sacar una versión única de ti.

Lo dulce de estar en una relación amorosa.

El amor es un hermoso sentimiento que todos debemos experimentar, no sólo ese amor que idealizamos, sino, ése que sientes en cada parte de tu cuerpo y te hace sacar lo mejor de ti.

Cuando encontramos a una persona que no sólo nos hace sentir amor, sino, que logra complementar nuestra vida e iniciamos una relación, vemos todo de una mejor manera porque sentimos el apoyo de alguien más, además de nuestra familia por supuesto.

Las cosas que compartes con una pareja, son muy diferentes de las que puedes compartir con tu familia y amigos.

El querer ser una mejor persona es algo que ya todos debemos traer incluido en el pensamiento y como forma de superarnos, y nada mejor que hacerlo en pareja, el poder ir creciendo ambos en sus proyectos, sueños y ambiciones juntos. Una relación sana logra que ambas partes crezcan y sean mejores personas al estar  juntos. Puesto que se convierten en un equipo para lograr objetivos tanto de pareja como individuales.

Definitivamente algo bastante dulce que todos amamoss de las relaciones, es el contacto físico. Claro que éste no está limitado a aquellos envueltos en una relación seria, sin embargo, el poder cumplir nuestros deseos físicos con alguien a quien realmente queremos y le tenemos confianza lo hace mucho más maravilloso.

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Dejamos de pensar únicamente en nosotros mismos, puesto que nos importa alguien más, alguien con quien estamos compartiendo nuestro tiempo, así como esa persona está compartiendo su tiempo con nosotros, porque le importamos y nos importa.

Crear pasatiempos que sólo puedas hacer con tu pareja es algo fabuloso que logra hacer crecer la relación, ya sea el ir una vez al mes al mismo cine y ver la película más taquillera, o ver una serie de televisión que a ambos les guste una vez a la semana. Cualquier pasatiempo es bueno con tal de que se diviertan siempre estando juntos y así crean vínculos únicos.

Aunque en ocasiones nuestra pareja pueda sacarnos de quicio, lo cierto es que el estar con alguien nos hace sentir felices y dichosos, siempre y cuando sea una relación sana, siendo así la felicidad, esa que te provoca mariposas en el estomago cada vez que estás con esa persona es algo dulce.

Ir a eventos importantes o familiares juntos, es algo que también ayuda mucho a hacer crecer una relación, el interactuar en el entorno del otro.

El sentimiento de soledad es mucho menor, puesto que a pesar de no pasar las 24 horas, siete días de la semana con tu pareja, no te sientes solo, sabes que puedes llamar a esa persona cuando estés mal o sólo porque quieres y tratará de hacerte sentir mejor, porque te apoya.

El poder mantener conversaciones por horas o tener ciertos temas que sólo ustedes entiendan.

Ser no solamente pareja, sino también amigos es algo increíble cuando estás en una relación.

El amor que esa persona te da, es indudablemente muy distinto al que otro ser querido puede darte, sentirse amado con defectos y virtudes es algo de lo más dulce de estar en una relación amorosa. Pero el poder amar con todo nuestro ser a alguien, no sólo compartir nuestro tiempo con esa persona, quererlo por todo lo que es, eso sí es lo más dulce de estar en pareja.

No te quiero por tu cara, ni por tus años, ni por tus palabras, ni por tus intenciones. Te quiero porque estás hecho de buena madera. Mario Benedetti (La Tregua)

Lo amargo de estar en una relación amorosa.

Cuando nos encontramos en una relación amorosa es bastante complicado no tener momentos amargos, los celos son una causa bastante común de ésta amargura, ya que pueden por una amistad, un comentario en las redes sociales o las propias inseguridades personales de alguna o ambas partes.

El compartir nuestro tiempo no es cosa fácil, menos para aquellos quienes están acostumbrados a no hacerlo. Tener una pareja nos limita un poco del tiempo libre que podamos tener para dedicarle a la familia, amigos o a nosotros mismos, claro, siempre hay sus excepciones.

Las discusiones en lugares públicos son de lo más amargo. Éstas pueden ir desde hacer un verdadero escándalo, o simplemente discutir sin que nadie lo noté y hacerlo a lo grande cuando se esté en un lugar más privado.

Nunca falta el amigo, amigo o familiar entrometido que cree saberlo todo de las relaciones y te quiere dar consejos para mejor la tuya porque tiene algo mal en su perspectiva, pero en realidad lo único mal es esa persona entrometida.

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Hacer demasiadas expectativas sobre la otra persona y caer en la desilusión al ver que tal vez aquel ser no es tan perfecto como lo imaginábamos.

La rutina es un factor de muerte para las relaciones amorosas, claro que existen personas que son amantes de ella y no pasa nada, pero para los que sí es algo fatal, el sentirte aburrido con tu pareja ya sea por no frecuentar nuevos lugares o ya no tener temas de los cuales conversar.

La costumbre es otro factor de muerte, ya que muchas relaciones caen en ella dejando de hacer cosas lindas por sus parejas, lo cual sólo ocasiona que la relación se vaya en picada.

No tener los mismos objetivos para estar en pareja, como la falta de compromiso de alguna de las partes y de ahí desencadenar discusiones o desacuerdos sin fin.

Los errores que son reprochados cada vez que discuten aunque ya hayan pasado años desde que los cometieron, el perdonar tanto nuestros errores como los de nuestra pareja (claro sin excederse en el perdón), es importante para poder tener una relación sana si a pesar de esos errores hemos decidido seguir en ella.

A nadie le gusta que su pareja tenga aún contacto con alguna ex pareja. Aunque todos tenemos pasado y debemos aceptar que nuestras parejas también, nunca es sano el que una de las dos partes siga anclado a ese punto de su vida.

Lastimarse mutuamente, por la razón que sea, es algo de lo más amargo y destructivo en las relaciones. 

Las discusiones y equivocaciones son algo bastante malo, pero lo que es peor es el aferrarse a una relación cuando ya no debe haber una, cuando esa relación ya se ha convertido algo tóxico.

Definitivamente lo más amargo de las relaciones amorosas es cuando éstas se terminan, porque la magia ha desparecido y claramente con ella se ha ido también el amor. Porque en la mayoría de las ocasiones siempre queda al menos un corazón roto.

¿Sabe lo mejor de los corazones rotos?  Que sólo pueden romperse de verdad una vez. Lo demás son rasguños. Carlos Ruiz Zafón (El juego del Ángel)

A conclusión personal, el estar envuelto en una relación amorosa nunca ha sido, no es, ni será cosa fácil. No es lo mejor del mundo, tampoco lo peor, pero sí es algo que todos necesitamos experimentar alguna vez en nuestra existencia, porque para bien o para mal cada relación amorosa que mantenemos es una etapa que nos ayuda a definir la persona que fuimos, somos y queremos ser en el futuro, ya que las personas que logran entrar en nuestro corazón de tal manera siempre dejan un impacto en nosotros.

 Vale la pena el pasar por ciertos ratos amargos, el compartir nuestro tiempo y complementar la vida de alguien más, alguien que logré de una dulce manera complementar la nuestra también.