Lo dulce y amargo de la soltería

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Al hablar de la soltería, en ocasiones las personas suelen percibirlo de una forma negativa e incluso dicen cosas como “ya encontrarás el amor”, cuando muchas veces estar soltero no significa encontrarse en una constante búsqueda del amor o de tener una relación seria.

Mucho se ha hablado ya de este tema con puntos de vista diferentes, uno de las más comunes desde la perspectiva en que la soltería es mucho mejor que una relación. Y si bien tiene sus grandes ventajas como el conocerte más a ti mismo, tener más tiempo libre para ti o simplemente darte la oportunidad de definir aquello que quieres y no quieres para una relación, también tiene sus momentos amargos.

Y no, no estoy diciendo que el tener una relación amorosa es algo más dulce que la soltería, porque no lo es. Tanto el estar soltero como el mantener una relación tiene sus ventajas y desventajas o como yo prefiero llamarlo tienen su dulzura y su amargura. Ambas situaciones tienen algo dulce y algo amargo.

En lo personal, ninguna es mejor que la otra, simplemente son etapas que todo ser humano debe pasar, todos debemos darnos la oportunidad de enamorarnos, estar en pareja y dejar de estarlo para encontrarnos a nosotros mismos o porque ya no nos hace feliz el estar con ese alguien y preferimos estar solos. Incluso quizás haya personas que no desean una relación y prefieren sus soltería a un compromiso, así como otras que no soportan la idea de no estar en pareja.

La soltería no debería ser un estado deprimente o que el mundo perciba como desolador. Sin embargo, muchas veces la sociedad nos hace sentir así, sentir que la única forma de encajar es estar con alguien porque “peor es nada”, porque debemos compartir nuestra vida con otra persona para sentirnos realizados, es lo más natural, el ciclo de la vida y cosas de ese tipo.

Esos sentimientos son creados principalmente por nuestros círculos sociales cercanos, en ocasiones los padres son los primeros en decir ¿y para cuándo te casas? ¿Para cuándo tienes novio/novia? Se te está pasando el tren. También el ver a los amigos cercanos casarse e incluso tener hijos, te hace sentir como si algo mal estuviera contigo, como si estuvieras viviendo en un mundo diferente o te quedarás atrás. Pero no hay nada mal contigo, no hay nada mal con nadie, simplemente la vida de todos, los sueños y la percepción de las relaciones, son distintas, muchos necesitan el estar en una relación para sentirse plenos, a otros les basta con ellos mismos. Este punto está mu dirigido a las relaciones amorosas, lo cual me permitiré tocar más a fondo en otro artículo.

Como bien ya dije ni la soltería ni estar en una relación es la perfección en todo momento, bueno nada en esta vida lo es, así que comenzaremos con lo dulce de estar soltero.

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Lo dulce de la soltería.

El conocerte a ti mismo de verdad, te permite relacionarte mejor con el mundo, porque sabes que es lo que quieres y lo que no. Cuando nos encontramos solteros, podemos descubrir mucho sobre nosotros, ya que nos damos la oportunidad de experimentar y definirnos en muchos ámbitos. Los cuales nos ayudan a ser una mejor versión de nosotros mismos.

«La soledad es la gran talladora del espíritu» Federico García Lorca.

Tiempo de sobra para estar con amigos, familia o simplemente solos. Muchas veces al estar en una relación, nuestros tiempos quedan un poco limitados porque debemos hacer espacio para dedicarle a esa otra persona y he sido testigo de que no cualquiera es capaz de donar algo de su tiempo.

Salir a los lugares que te gustan, si quieres y si no, no hay problema. Porque al estar en pareja, suele surgir el problema de que uno quiere salir y el otro no, o a tu pareja le apetece siempre ir a los mismos lugares y tú ya quieres cambiar, pero eso puede desatar la tercer guerra mundial.

Al ver los dramas de tus amistades cuando tienen problemas con sus parejas, te sientes bastante bien de no estar en una situación como tal, sino, estar del otro lado, ese lado donde pueden recurrir a pedirte algún consejo porque ves las cosas más objetivas.

Conocer personas es algo dulce de la soltería, no tienes porque relacionarte con ellas de alguna manera seria o profunda, el simple hecho de darte la oportunidad para conocer diferentes personas así como sus distintas maneras de pensar, te enriquece a ti como ser humano.

Si quieres desaparecer del radar, el no hablar con nadie, puedes hacerlo libremente sin tener que avisarle a tu pareja porque no le vas a contestar los mensajes en las próximas horas, no tienes que estar al pendiente de alguna llamada o mensaje por las noches y no querer ir a dormir sin ese mensaje.

Puedes publicar lo que se antoje en tus redes sociales, con el mundo que hoy tenemos, las redes sociales son una constante fuente de discusiones entre las parejas, claro hay sus excepciones. Sin embargo, es muy común enterarse de quien tiene una relación y quien no mediante ese medio.

La tranquilidad emocional es lo más dulce de la soltería. Puesto que a pesar de que puedas tener algún sentimiento hacia alguien estando soltero, nunca es lo mismo que al estar en pareja.

Te acostumbras a ser una persona independiente y a no necesitar de alguien para sentirte bien y feliz porque aprendes a estar feliz contigo mismo.

Preocuparte sólo por ti no es visto como un rasgo de egoísmo, puesto que estás en busca de tus sueños y metas.

Como dato curioso existen estudios científicos que demuestran que los solteros suelen ejercitarse mucho más que las personas en una relación seria. Por supuesto como todo existen sus excepciones.

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Lo amargo de la soltería.

Ahora vamos con lo que tal vez no nos agrade tanto de estar solteros.

Nunca falta el evento familiar o de amistades en el cual todos llevan a sus parejas, porque todos tienen una, pero tú no. Es ahí cuando te sientes como el ser más raro del universo y comienzas a cuestionarte si estás haciendo algo mal o si estar soltero es algo malo.

Al tener un mal día es muy normal el querer hablarlo con alguien para desahogarte y sentirte un poco mejor, claro que siempre puedes hablar con tu mejor amigo o amiga, e incluso con tus padres, pero las conversaciones con una pareja siempre son muy diferentes, tienen ése algo especial.

Todos en algún momento necesitamos de esos cariños románticos, de esos apapachos que sólo el amor de pareja puede otorgarnos.

Si hemos tenido la oportunidad de estar en una relación durante un tiempo considerable, cuando regresamos a la soltería el cambio suele ser un poco devastador, y no porque hayamos hecho a nuestra ex pareja el centro del universo, sino, porque como es normal ya existía una costumbre de estar con alguien más. Esto es una de las cosas más amargas de la soltería cuando se comienza a estar soltero de nuevo.

El 14 de febrero parece ser el día para recordarle a los solteros que están solteros y que deben festejar sólo la amistad, porque amor de pareja no tienen. Ése día es detestado por muchos y no puedo culparlos, todo está enfocado en el amor y la cursilería, porque de día de la amistad tiene muy poco.

Los amigos no siempre están disponibles para salir contigo, ya sea porque ellos tienen una relación o simplemente otros amigos con quien salir, así que te quedas en casa porque no encontraste con quien salir.

Cuando estás en una relación, comienzas a fabricar pasatiempos que sólo compartes con tu pareja. Pero cuando estás soltero el encontrar un compañero de pasatiempos no es cosa fácil.

Es más fácil el deprimirte o caer en la melancolía con una canción o película triste sobre el amor que cuando estás en una relación y todo el mundo es color de rosa.

Te acostumbras a estar solo, a no estar comprometido más que contigo mismo y a sentir que no necesitas a nadie para complementar tu vida, das el amor de pareja muy poco valor en tu existencia o por el contrario comienzas a querer dar todo por tener ése tipo de amor en tu vida.

«Todos necesitamos alguna vez un cómplice,
alguien que nos ayude a usar el corazón»
Mario Benedetti.

Son libres de sacar sus propias conclusiones, pero en mi conclusión personal, el estar soltero no es lo peor ni lo mejor del mundo, simplemente es un etapa más de la vida que todos debemos pasarla, no hundidos en la tristeza, depresión o recriminación, sino, llevarla a cabo de la mejor manera, disfrutarla y sobre todo aprender de nosotros mismos, de la soledad para saber valorar la compañía, permitirnos sentir esa tan anhelada tranquilidad emocional y almacenar las experiencias vividas como en cualquier otra etapa, para logar ser cada día una mejor versión de nosotros mismos.