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Publicado en abril 16th, 2016 | by Débora Carrasco

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Llegas.

Y entonces me invade la necesidad de saber de ti, de querer estar contigo, pero también hay un poco de temor.
Y es que no quiero, o no quería o quiero no querer quererte, pero ¿por qué? Te estuve buscando en personas equivocadas y probablemente sea una buena decisión, pero doy un paso adelante y quiero retroceder dos, y no, no me alejo, simplemente pongo una pequeña barrera que me permita “no salir lastimada”. Tengo miedo, lo admito, a salir herida, a exigir demasiado, dar lo mejor y no recibir igual, pero también me tranquiliza tanto saber de ti. Es una balanza de emociones, porque no, no me das miedo tú, me tengo miedo a mí misma, a enamorarme como loca, a querer hasta rabiar, pues puedo amar con cada partícula de mi ser, puedo crear un mundo de fantasía, que tal vez no exista, y entonces sí, saldré lastimada.
En realidad es poco el miedo pero ese poco me llena en ocasiones, y sinceramente no sería la primera vez que me romperían el corazón, pero ¿sabes algo? Lo poco que te conozco puedo decir que no eres de las personas que van por la vida dañando almas, probablemente hayas herido pero no creo que con intención, ni malicia, sino como algo que es parte de la vida, algo que debía de ser.

Te quiero, te estoy queriendo, y voy queriendo saber cada día un poco más de ti, de tus pasiones y sueños, de lo que te molesta y lo que más te gusta, y quisiera poder compartir todo lo que nos gusta juntos. Salir a caminar en un día nublado, encontrarle forma a las nubes y juntos contar estrellas. Quisiera esas pláticas en la madrugada hablando de todo y de nada, hablando de ti, de mí y de nosotros. Sólo quiero eso, y ya. No pido flores, ni regalos, ni detalles a morir, pero quiero un te quiero a mediar tarde y que me recuerdes lo importante que soy, porque te nace, porque me extrañas, porque piensas en mí durante el día. Quiero planear contigo, quiero incluirte en mis pequeños planes de mañana, o contemplarte en mi próximo cumpleaños. Tengo un par de amigos locos, que me encantaría presentártelos, me muero porque veas las horas que podemos pasar riendo, las horas que pasamos hablando, y que también pueden ser tus amigos sí quisieras.

Tal vez sigo siendo una romántica. Después de todo pudieron haber roto mi corazón pero jamás mis emociones, no soy de piedra y aunque alguna vez quiera aparentar serlo, eso no se da en mí. Soy débil con los sentimientos y sinceramente te puedo querer mucho más. Soy débil pero fuerte ante ti, porque así quiero que me veas, como la mujer independiente y firme que soy, que siempre he sido pero que tal vez no haya querido ver en mucho tiempo, y hoy después de tanto temer aquí estoy. 

Estaba tan acostumbrada a la tempestad y ahora llegas tú con tanta calma y a ponerme en paz. Llegas acomodando todo lo que yo tenía en desorden. ¡NO TE VAYAS! ¡Te ayudo a limpiar!


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