Aquí estamos una vez más tu y yo, de hecho sabes perfectamente que..." />Inventario de los daños entre mi corazón y yo… – El Acorazado

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Relaciones

Publicado en septiembre 10th, 2015 | by Judith Amarista

Inventario de los daños entre mi corazón y yo…

Aquí estamos una vez más tu y yo, de hecho sabes perfectamente que nunca me fui de tu lado…
Aunque quisieras disimular siempre me sentiste tan cerca que podías respirar el mismo aire que yo y aun así seguiste disimulando que no estaba ahí.
Sabías perfectamente que eso que tu corazón sentía sólo era una vaga ilusión que no te podía permitir ser feliz, pero quisiste escapar de esa realidad y seguiste adelante con algo que sólo te rompería más tu ya lastimado corazón.

Sólo tú te engañaste viviendo algo que no te correspondía y que sabías que no era para ti. Y no te culpo, todos en algún momento deseamos tener algún tipo de ilusión, pero lo que no te perdonaré es tu falta de cordura… La forma en que te entregaste sin reproches, la manera en que lo mirabas con ternura, sentías que te desbordaba la razón, que no hallabas explicación lógica para seguir amándolo; sólo supiste que te habías enamorado y que todos tus suspiros eran para y por él.

No te voy a perdonar el hecho de entregarte en cada beso sin reservas, dejando casi salir el alma en cada uno de ellos sin siquiera fijarte si todo era una farsa, sin al menos dudar un poco.
No te lo puedo perdonar porque ahora estamos aquí tú y yo como en un principio, solos, tratando de curar nuestras heridas que no debieron existir, pero bajaste la guardia, dejando esto así, vulnerable y ahora se pagan las consecuencias de ese acto tan absurdo que cometiste y que adornabas diciendo que era el amor de tu vida… ¿ Vida? La misma vida que ahora él te quita con la misma maliciosa intención con que se apoderó de tus días y de tus noches.

Una cosa más… Esta vez espero que cuando terminemos de recoger toda la devastación que el amor dejó… Te asegures de cerrar todo con llave, poner seguros, candados… Apagar luces y dejar vacío este tonto corazón, que ya prefiere quedar como cascarón viejo y desgastado a que otra vez lleguen otros besos, otras caricias que quieran renovar el lugar…

Por eso debes cerrarlo bien, de modo que nadie más lo pueda volver a ocupar.

 



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