Fin de ciclo

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Se acabó. Se acabó el sufrimiento, el malestar, el daño, las dudas… También pensé que se había acabado el amor, la seguridad y la diversión.

Pero no. Sólo hacía falta tiempo para que no doliera. Para darme cuenta de que detrás de ti hay un mundo, mi mundo. Para darme cuenta de que tengo aficiones, para descubrir que tengo un grupo de música favorito. Para sentir ganas de vivir.

Para descubrirme, y después quererme. Para dejar que me conozcan y que se sorprendan. Para poder determinar mis gustos. Porque aunque me parecía que era imposible estar bien sin ti, lo estoy consiguiendo. Y además te sigo teniendo. Te tengo a mi lado, y en mi corazón.

Estoy bien, aunque contigo era feliz. Como dice Melendi: «Mi teléfono no suena, supongo que eres tú».