¿A qué has venido? No entiendo la razón de tu presencia a..." /> Eres cosa perdida… Ya no existes para mí – El Acorazado

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Relaciones

Publicado en octubre 17th, 2015 | by Edith Neri

Eres cosa perdida… Ya no existes para mí


¿A qué has venido? No entiendo la razón de tu presencia ahora. Aunque escucho el vómito verbal que producen los sonidos de tu boca, no entiendo ni media palabra de lo que has vociferado. Deberías callar ahora. Dar la media vuelta y marcharte igual que la ultima vez. Ya no eres bienvenido y las excusas se inventaron desde antes que nacieras. No entiendo qué te hace pensar que puedes solucionar las cosas… Como ves, no hay vuelta de hoja. Ahórrate la saliva y aléjate de mí.

Los meses pasaron sin tu presencia. Lloré varias noches debo admitirlo… Otras cuántas pregunté por qué, sinceramente la decisión que tomaste al marcharte fue de las pocas cosas que hiciste bien y que personalmente fue lo mejor que me pudo haber pasado. Sin tu presencia comprendí que fuiste un simple problema y que ya está solucionado. Ahora que vienes y sigues vociferando, vienen a mi memoria las miles de veces que fuiste cruel conmigo. Que me sometí a tus caprichos y los cientos de veces que reñiste conmigo por no ser lo que tú esperabas, la chica callada, recatada y sumisa. Tus malditos celos infundados por los que me alejé hasta de mi propia sombra. Estúpidamente accedí a ser la muñequilla de aparador que querías a tu lado, atendiendo tu forma tan ruín de manipular, que aun cuando el mal día lo había pasado yo, tus problemas siempre fueron más importantes. Qué buen manipulador eres, pero yo me gané el premio a la estupidez.

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Así que, analizando el asunto, resulta que cuando te fuiste comprendí y asumí que era una idiota. Que no podía culparte porque yo fui la que permitió tal abuso y entonces me prometí que tendría más valor ser lo que soy y amarme tal cual, que llorarte meses y sobrevivir a un intento de amor que era más una prisión, entonces agradecí tu partida. Después de todo esa relación ya era una tortura para mí, simplemente me faltó valor para mandarte al carajo y tú hiciste ese trabajo por mí… Así que gracias.

Nunca dejaré de ser quien yo soy y a quién le cueste entenderlo tiene las puertas abiertas para salir de mi vida del mismo modo que entró. No me gustan los clichés y no quiero ser una imagen de lo que los demás quieran que sea. No quiero volver a actuar ni fingir por recibir amores condicionados. Odio la corriente y detesto las mentiras y los llantos fingidos. No me gusta negar que odio y detesto. Admito que soy mala persona pero me gusta ser honesta y también ser leal; en pocas palabras no me gusta ser la clase de basura que tú quieres tener, en pocas palabras no entiendo por qué estás aquí.

Como podrás darte cuenta no me sirves más aquí. Lo que tuve que experimentar contigo ya lo hice y ya aprendí. Y sí, te agradezco que al final del cuento soy reverendamente una joya. Y de esas que no cualquiera puede ni se atreve a tener. Soy muy complicada y detestable si lo quieres pensar, pero al menos yo no regalo migajas y tampoco a puntos intermedios. No soy mujer que merezcas y mucho menos que vuelvas a tener. Detesto a los patanes y queda claro que lo sabes ya. No tolero tenerte frente y no es que te odie es que simplemente lo que no sirve se desecha y se sigue andando. La vida que hoy tengo sin ti ha sido desde hace mucho tiempo de sus mejores etapas.

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Debiste recordar lo que te dije una vez y que fue motivo de una larga discusión: Cuando quieras irte no te voy a detener, pues a fuerzas el amor se convierte en odio, es mejor que te vayas sabiendo lo que yo te amé, porque nadie en la vida te amará como yo. Y… Ya ves ahora, no me equivoqué, pues sigues aquí en tu letanía.

Sigo escuchando palabras que no entiendo. Hablas un lenguaje antiguo para mí. Voy a ahorrarte el resto y voy a pedirte que te vayas de aquí. Voy a hacer caso omiso al ridículo que hiciste y hasta intentaré no echarme a reír. Quiero que te vayas y que saques de tu mente que volveré a ti, pues debo insistir que lo que ya no sirve, debo desecharlo y seguir.

Sería más inteligente que te fueras ya y que comprendieras que callado te defiendes mejor. Mírame, no hay cabida para ti… Si te queda alguna duda simplemente asimila el hecho de que no te necesito, no eres indispensable y no te amo más.

Eres cosa perdida, ya no existes para mí.


 

 



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