Repaso de mis pasos

0

Hay veces en las que los sentimientos nos atrapan, momentos en los que los recuerdos nos señalan, incitando a perder la calma, estropeando lo que nos hace libres, observando las consecuencias de una rabia incomprensible.

El ayer ya no existe, quieres olvidar sin dejar de recordar,  estancado en un tiempo difícil, un tiempo que consume, un acto que encarcela, una acción que te deprime. Es así como una puerta se abre y nadie se asoma, el respeto se gana, la inocencia se pierde, pensando en el que dirán de ti, el dolor que trae memorias.

A los que me aman les digo que me aguanten, que me miren a los ojos mientras intento domar mi incontenible llanto.

El dolor me consume, la tristeza me traiciona, saboteo como símbolo de acción, perdiendo momentos en lo que reía, preguntando cual era la canción que me animaría. Un corazón que sepulta, el perdón se pasa, sacando lo que me pudre es lo que intento con esta redacción. Un tiempo difícil, un silencio que relaja, un horario que deprime, una mirada que me resucita, es el camino que escribe una página en blanco.

A mi familia les pido perdón, siempre están ahí, aguantando el silencio que esconde mi temor, a mis amigos, les pido perdón siempre los descuido, no entiendo como buscarlos sin sentirme un perdedor. Una actitud es lo que me mantiene distante, mi orgullo es un mal que me consume, una palabra, un abrazo es lo que me reconforta cuando me destruye.

El hombre siempre estuvo ahí, mirándome directo a los ojos, señalando que confié en mí, perdona mi espíritu es ciego, hoy te acepto aunque sé que esto no me da un alivio, hablar y pensar en una solución es un delirio.

A mi felicidad le pido perdón, a veces pienso cuando debo sentir y siento cuando debo pensar, responsabilizándome cuando las cuentas hay que pagar, cual ritual parece un poder preciado. Perdón por mostrarme serio, solo a veces me encuentro aprendiendo de mi mismo en un diálogo conmigo mismo.

A mi dolor le pido perdón, hago de una situación un calvario que se complica, huyendo de una oportunidad aunque no tenga miedo. Mi pasión no tiene normas, cargo un peso enorme, pues son las fantasías de mis metas las que a veces me confunden. Se me olvida que no hay nada que temer, solo debo serme fiel.

Tengo hambre de victorias, y le tengo miedo a las derrotas, se me olvida que a veces mi libertad es secreta, mi mente pocas veces se queda quieta, si me inundo, la epidemia me enjaula, busco paz, y mi soberbia la uso cual si fuera arma. Mi soledad es un grito que tiene dos vertientes, el trabajo duro o el arrepentimiento es lo que a fuego lento caliento a veces.

A veces discuto con el sujeto que miro frente al espejo, el me discute que no debo tener miedo de mostrarlo, yo argumento que es un riesgo alto. Pensando en voz alta correré el riesgo, no permitiré que una situación cambié lo que me constituye, curando las heridas de las que a veces juegan a engañarse.

A mi persona le pido perdón, sé que no soy un héroe, mis sentimientos no mienten, a veces quiero vivir como algo que no soy, escondiendo lo que realmente vive en mi interior, pensando en los demás, olvidándome de vos. Mi genio es un arma que he explotado millones de veces, pues destruyo poniendo en riesgo las cosas que amo, evitando actuar, solo mintiendo, contradiciendo lo que pienso con lo que siento.

Si llego más allá, no apuesten por mí como en las Vegas, yo sé de que soy capaz, me la quiero jugar, estoy harto de estar en una prisión evitando ser yo mismo, mi propio carcelero, permitiendo sabotear cuando mis alas se extienden o cortan impidiendo alcanzar mis metas.

Voy a dejar que mis conocimientos se amplíen, quienes no lo saben, yo soy más de lo que aparento, soy un gigante, mi alcance es enorme, mi delito va a ser creer en mí mismo hasta el infinito.

Perdón mítico, por abandonarte en aquellas situaciones que más me necesitaste, hoy más que nunca voy a trabajar para ser yo mismo, si el extrovertido, el alegre, loco, irreverente, ese que ama con locura y que razona con mesura. El hombre detrás del nombre, el que ríe, sonríe y acepta grandes desafíos.

Estoy en donde quiero, jugando una gran partida de ajedrez contra la muerte, yo vivo combatiendo una lucha interna contra mis fantasmas y algunos monstruos otra vez. No soy el que ves, la decisión es mía, aprendo a esquivar aunque me sienta un náufrago perdido. En los mares de mis poesías, mi amigo libro, me aconseja que deba ir con el cuerpo erguido y el mundo estará a mis pies.

Trabaja duro pues solo se ama, se vive, se toma, se disfruta, se crece, se sueña…

Una sola vez.