El problema soy yo

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El problema soy yo, pero no por no entregarme al amor, sino porque no hay persona la cual me haga sentir, dirían por ahí «confortable», simplemente elijo a quien haga latir mi corazón, pero cuando ese sentimiento se va, nada queda y es ahí cuando noto que el problema soy yo.

Me di cuenta que cuando tengo a alguien a mi lado me siento en las nubes, tengo la necesidad de estar con ella, de buscarla y de darle todo mi cariño, pero eso sólo es al comienzo, pues poco a poco la atracción desaparece, la veo menos, ya no siento lo mismo que sentía tres semanas antes, ahora es más un compromiso el salir con aquella chica, yo veía que ella se desvivía por mí, se alegraba al verme, incluso no alcanzaba a durar más de tres meses. Me pasé buscando relaciones donde hubiera esa chispa de pasión y de intriga mas no de amor verdadero.

Un día la conocí, era linda, de un corazón cálido, de ojos cafés que hacían que cualquiera se perdiera en esa mirada tan deslumbrante, de un cuerpo espectacular, entonces quise intentarlo, ahí estaba yo a su lado, me decidí a intentar algo con ella, creí que iba a ser diferente. Me sentía tan bien a su lado, era tan feliz que hasta parecía un sueño, ahora era yo quien me desvivía por alguien, yo quería que ella era fuera feliz, así que me abrí mi corazón por primera vez a alguien, una mujer tan maravillosa que jamás me arrepentiría de haberla conocido; sus labios tan grandiosos, no había probados uno igual. Así estuvimos por dos meses, cuando llegó el tercero algo en mí dijo que era tiempo de terminar, pero, ¿qué era esa necesidad de terminar algo tan bonito?

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Al cabo de unos días terminamos antes de cumplir los tres meses y supe que mi problema es que le tengo miedo al compromiso, aun cuando ella era la mujer que tanto he querido en mi vida, aun cuando me arrepentiré de haberle roto el corazón y haberme separado de ella. Mi castigo fue ése, verla feliz con alguien más y yo seguir el mismo de siempre, siendo el problema de las relación y siendo alguien con temor al compromiso.

Dicen por ahí que siempre llegará alguien para hacerte sentar cabeza y en lo que llega a mí esa persona creo que lo mejor es darme un tiempo para que cuando aparezca en mi vida, pueda ser un hombre capaz de amar con todo mi corazón y quedarme a su lado.

Antes de escoger un amor piensa si lo que quieres es un amor confortable o alguien que haga latir a tu corazón.