El compañero de la Mujer Salvaje. Parte II

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El compañero de la Mujer Salvaje es el que posee tenacidad y paciencia espiritual, el que tiene voluntad para atisbar la naturaleza profunda de la mujer, el que regresa para comprender sin alejarse por aquello que le aparta de su propósito, el que no hacer uso de ese conocimiento para ejercer su poder sobre ella. Un hombre que capta su auténtica naturaleza, se deja sorprender, atemorizar y siente reverencia por lo que percibe y ve. Y permanece ahí, con ella.

Es preciso comprender al otro y fortalecer la propia capacidad de amar. Amar a pesar de los miedos y las dudas, a pesar de las heridas y anteriores desengaños. Amar las heridas, carencias y partes “feas” del otro también, porque sin una tarea que suponga un reto no puede haber transformación. Es necesario un corazón dispuesto a morir y nacer, y a volver a morir y nacer una y otra vez. Un hombre que prefiera arriesgarse a explorar un territorio desconocido a permanecer en el seco y cómodo espacio conocido, a sabiendas de que aquello que teme es precisamente lo que le ayuda a sanar. Hay un guerrero espiritual en aquellos hombres que en su interior saben que quieren vivir, exponerse, entregarse, arriesgarse a abrir el corazón y amar. Un guerrero sabio que no tiene miedo a la muerte.

A las mujeres que se desesperan al ver que pasa el tiempo y su compañero no aparece, les digo:

No desistas, sigue nutriendo tu día a día, ten fe, pídeselo al Universo y confía en que la vida lo traerá. Mientras tanto, conecta con tu instinto, vive, disfruta, crea, ámate a ti misma, prepárate para abrirte al amor. Todo llega si de verdad creemos que nos lo merecemos. Ellos se están preparando, también.

Como está escrito en Mujeres que corren con lobos:

“Dicen que todo lo que nosotros estamos buscando nos busca a nosotros y que, si nos quedamos quietos, nos encontrará. Es algo que lleva mucho tiempo esperándonos. En cuanto llegue, no te muevas. Descansa. Ya verás lo que ocurre a continuación”.

Escrito por: A.Belart.