El amor de una estrella fugaz…

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Como aquella hermosa estrella fugaz que llega y se va dejando sólo el placer de haberla visto, así llegaste tú iluminando mi vida, cada segundo minuto de mi existir…

Hoy después de tanto tiempo me atrevo a hablar de ti, ¿por qué no lo hice antes? No tendría caso, tal vez lo único que hubiera escrito sería odio; estaba muy lastimada, mi herida aún dolía y en realidad aún me costaba encontrarme a mí misma. ¿Cómo iba a escribir de ti?, de lo malo, no de eso no tiene caso, a nadie le funciona.

Es por eso que hoy, hoy sí me atrevo, porque tal vez no esté completamente reinventada, pero si puedo afirmar que tu amor ya no duele; me costó, sufrí, me partí en mil pedazos, pero hoy estoy de nuevo, presente dispuesta a escribir a recordar de corazón, después de tanto callar, hoy quiero hacerlo.

Te he recordado constantemente ¿y cómo no hacerlo? si te amaba intensamente; te amé desde aquel día en que nuestras miradas se cruzaron, la vida nos estaba uniendo por alguna extraña razón y sí qué era extraña… Éramos totalmente diferentes pero a la vez, tan conectados, ¿cómo? Un chico elegante, maduro, con lujos, se había cruzado en el camino de una chica sencilla, risueña, inmadura y es que así es esta vida loca, diferente e inexplicable, porque ahí estabas tú buscándome con esa sonrisa que me derretía y a la cual nunca me pude negar.

Y es que duró tan poco, pero te quedaste para siempre… Te podría decir que tengo tantas preguntas por hacerte y que quiero respuestas con verdades, pero no tendría caso, creo que tú no sabes la verdad, vives en un paraíso de mentiras y es que me sorprendiste, tú tan maduro y fino, no tuviste el valor de seguir con una mujer que sí sabia lo que quería y no precisamente esos lujos que tú le ofrecías; creo que era lo que menos le importaba, ella era inmensamente feliz con un simple beso que la transportara directo a las estrellas, o aquellos fines de semana tan esperados en donde no existía nada más que nuestro amor en donde el «tú y yo» se hacían presentes y cómo no, si era cuando tenía al hombre más caballeroso del universo.

pareja bonita

No tienes idea de cómo extraño eso, aquel té de jamaica que preparabas con tus encantadoras manos, con tanto cariño, que hasta lo creía real.

Y es el momento de decir: ¡No entiendo!. ¿Por qué ya no estás aquí? a mi lado, cerca de mí, cuidándome, respetándome, como sólo tú sabías hacerlo… ¡Me lo prometiste! Iluminándome con tu luz, porque yo admiraba esa fuerza que tenías para salir de cada tropiezo que se te presentara, de lograr todo lo que te proponías, nunca desistías de tus objetivos y cómo no lo ibas a hacer si eras un perfeccionista; pero ahora entiendo que yo no era parte de tus objetivos, claro está, porque hoy no estoy contigo.

¿En qué momento terminó todo?, ¿en qué momento se acabó la chispa de un amor extraño? fue tan inesperado el adiós, hoy vuelvo a afirmar que sí fuiste mi estrella fugaz, que sólo te vi para iluminar mi vida por un instante y no me arrepiento, porque fue el instante más increíble.

Gracias por cada una de las enseñanzas y pensándolo bien, sí fue lo mejor, hoy lo puedo ver, hoy que logro quitarme esa venda y aunque te recuerdo y pienso en muchos momentos, estoy consciente que estar sin ti es lo mejor, porque tal vez si viví cosas extraordinarias y aprendí a ser una mujer elegante, fina y a comprar en las mejores tiendas; también descubrí que tú no querías una mujer, sino una muñequita y lo siento pero yo no soy eso, la presión por las diferencias económicas me mataban y ciertamente yo no quería morir.

Muchas veces me pregunté en qué instante te dejé de interesar, porque de repente ya no encontrabas algo en mí, ¿qué es lo que había hecho mal?, pero comprendí que tú eras una estrella fugaz que sólo pasa por un momento. Eso me quedó aún más claro cuando aquella noticia tan inesperada, que me tocó la piel como un cubo de hielo, congelándome la piel y una vez más el corazón, el saber que ya existía «ella» dolió y dije: ¿por qué no soy como ella? Pero no, ¿por qué me iba a comparar? además tú ya eras libre y no tenía porqué reclamar.

Y sé que llegará el día en que yo tenga a un hombre a mi lado, que de verdad me ame inmensamente, un valiente que se atreva a estar con una mujer que sabe lo que quiere, no con un cobarde como tú y disculpa mis bellas palabras, pero no hay para más y no te lo voy a negar, en este momento estoy muriendo por un abrazo tuyo o una simple mirada y no sé cómo va a ser el día en el que te vuelva a encontrar; porque sé, estoy segura que el destino nos volverá a cruzar de alguna forma extraña como aquella primera vez, pero con intenciones totalmente diferentes.

Porque a pesar de que en momentos llego a extrañarte con locura, hoy sé que no te quiero de regreso, pero sí me gustaría mirarte una vez más, darte un último abrazo y marcharme orgullosa de saber que son muy pocas personas las que se arriesgan por amor y yo lo hice. Claro ejemplo está en aquel detalle que te di de corazón y que sé que nadie más lo volverá a hacer, fue único, así como yo y mi amor.

Y aunque aún suspiro al recordar cada detalle, sólo me queda esperar el momento de volver a cruzar miradas; pero ya no lo espero con amor, tal vez sólo sea con curiosidad de saber que tú también pusiste el punto final de esta bella historia.

Hoy estoy tranquila, después de cruzar por la tormenta, aprendí a amarte en libertad, recordando sin reproches y ¡sabes! Gracias por decidir por mí, por alejarte, gracias por eso, porque hoy sé lo fuerte que puedo llegar a ser y saber que el estar sola no es tan malo, dudo que tú sepas el gran privilegio de estar solo.

Por último, siempre recordaré aquel mes de Junio, ese día común, ese lugar en donde nuestras miradas se cruzaron por primera vez, sin saber que formarías parte de mí, descubriendo lo mejor de cada uno.

Ahora sólo me queda esperar a que la vida nos vuelva a cruzar, por lo pronto recordaré el aroma de aquel perfume que tanto adoraba.