Déjame contarte…

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A ti, mi amor, mi amigo, mi hermano, mi padre… A ti, cualquier hombre, déjame contarte:

Soy una mujer, soy bella, auténtica, inigualable, pero quiero contarte que como mujer soy cíclica, absurdamente incomprensible, mis hormonas cambian constantemente durante veintiocho días y mi estado de ánimo junto con ellas.

No es que quiera fastidiarte, no es que sea insoportable a propósito, a veces ni yo misma me reconozco. No es mi culpa tener esa sensibilidad que te saca de quicio, ni tampoco que mi sexto sentido esté desarrollado de tal manera que descubra cosas que quisieras mantener ocultas.

Déjame contarte que si me comporto como princesa en ocasiones, es porque me gusta sentirme especial, pero prefiero que me trates como tu igual. Mi sangre es roja, no azul, mi fuerza es distinta a la tuya, pero procede al igual que la tuya, de mi voluntad.

Déjame contarte que soy muy inteligente, puedo hablar de tonterías así como de profundidades. Soy un cuerpo con formas distintas a las tuyas, tengo un busto prominente que a veces es un fastidio llevar por la vida,  tengo un vientre que sangra semillas maduras durante más de la mitad de mi vida y en su defecto, es capaz de engendrar y crear vida.

Soy cromosomas XX pero al igual que tú, tengo dos manos, dos pies, una mente y por supuesto un corazón; también yo amo, yo deseo, tengo metas y lucho por ellas.

Yo no quiero competir contigo por un puesto, por un lugar o por poder, quiero hacer equipo contigo, quiero que tus ojos me vean de frente, que al estar conmigo, extiendas tu mano y me digas: ¡Vamos!

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Déjame contarte que hay días en que me encuentro muy receptiva y sensible, que necesito llorar las penas, encontrar en silencio mis respuestas, a veces tengo la necesidad de conversar con la luna o dormir sin tener sueño, dormir sólo para escapar del mundo y creer que por momentos puedo dejar de existir y de respirar, porque a veces a lo largo de mi vida me duele respirar, tienes que saberlo.

A veces necesito también encontrarme, buscar mi camino si es que me desvío, encontrar mi centro y trascender.

Espero comprendas que si para mí no es fácil entenderme, sé que mucho menos para ti, pero espero que al menos puedas tenerme paciencia y quererme como soy; entender que ser mujer no es simple, es confuso e irritante, pero es difícil permanecer coherente durante un mes porque ser mujer es controlar un torbellino de hormonas, es alegría de día y tristeza de noche o ambas en un mismo tiempo.

Déjame contarte… Soy felicidad y desdicha, soy lo blanco y lo negro, el amor y el odio,  lo asertivo y el error, compañia y abandono; soy lo complejo hecho humano.

Soy mujer, en todo caso… tu mujer amor, tu amiga amigo, tu hermana hermano, tu hija padre

Así que, déjame contarte…

 

Por: Laura Calderón