Debemos ser sinceros…

0

Creo que nunca he sido tan sincera como ahora, pero me has creado dependencia a ti, me has hecho sentir que la vida puede ser maravillosa por muy mal que esté todo a nuestro alrededor y has hecho que no pueda dejar de pensarte.

Te lo he dicho antes, pero nunca desde tan dentro como ahora: Te quiero.
No te lo digo más a menudo porque me digo a mí misma que si no lo digo en voz alta, no es verdad y podré escoger que no me pase factura esto que tenemos algún día.

Sé que a tu manera me quieres, sé que te gusto y sé que una parte de ti quiere pasar cada día de tu vida a mi lado; lo sé por cómo te brillan los ojos cuando me miras, por cómo sonríes cuando estamos juntos, por ese pequeño instante que te permites imaginarte conmigo a tu lado para siempre. Pero tu manera de querer no es la misma que la mía, yo te quiero todas las horas del día y tú me quieres para el rato que no tengo que compartirte. Y no digo que no me haya valido tu querer hasta ahora, digo que ahora necesito saber si voy a seguir compartiéndote.

Me debo a mí misma ser sincera, me debo preguntarte todo y sobre todo, debo saber cuándo una retirada a tiempo con un recuerdo maravilloso es mejor, que luchar por lo que nunca será mío.

Si para tenerte tiene que ser de esta manera, no puedo. No puedo porque te quiero y sé que no es lo que merezco. Porque si sigo con esto me vas a destrozar los pocos cachos de corazón que aún tenía en pie, porque si sigo aquí para ti, sabiendo que tú no estás sólo para mí, no va a ver tiempo en el mundo que me cure de ti.

Sólo te pido la verdad, que seas sincero contigo y conmigo, que siempre te voy a deber el haberme levantado cuando más abajo estaba, que siempre te voy a deber las sonrisas de media tarde… Que siempre te voy a deber el haberte conocido.

No quiero un amor eterno, quiero uno sincero.