De repente, regresas a la realidad

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De repente te sientes ajena a todo, sientes un vacío indescriptible, la vida te da una bofetada con la que pretende devolverte a la realidad, despiertas de un sueño, es duro y doloroso, debes enfrentarte a tu realidad; te das cuenta que existen personas que quieren ayudarte, pero tú sabes que la única que se puede ayudar eres tú misma, que no importa la gente que se encuentre a tu alrededor, lo realmente importante es lo que eres tú, lo que dejaste de ser y lo que debes cambiar.

Te das cuenta que te metiste en una larga historia de sólo fantasía, te das cuenta que la vida vuelve a tomarte en brazos y hacerte una mala jugada, te das cuenta que todo lo que creíste en un tiempo no es verdad, que te perdiste en el camino y comenzaste a percibir sólo falacias, perdiste el sentido de la realidad; ahora te dan una bofetada en seco y te sorprendes de lo que en verdad es el mundo.

Tu mayor problema por ahora es el salir de ese círculo vicioso, de ese paradigma, necesitas ser la diferencia, lo peor de todo es que ya sabes tu problema, pero no quieres afrontarlo; de cierta forma es mejor cuando existe tal problema, pero no sabes cuál es, a diferencia de saber qué pasa y que no lo quieras resolver. En la vida es tan difícil tomar decisiones, se tiene en claro que cada una de ellas acarrea consecuencias y que debemos hacer lo posible por afrontarlas y ser responsables de ellas.

Es tan difícil salir del círculo, es difícil hacer un cambio en nuestra vida, cuando estamos tan apegados a la zona de confort, nos da miedo, tenemos pánico con el hecho de sólo pensarlo… Qué cruda realidad puedo ver hoy en mi vida, mi mundo aquel que creé de fantasía se derrumba ante mí. Sé cómo parar esto, pero sólo observo cómo se ha desvaneciendo ante mis ojos y no pretendo hacer nada para evitarlo; duele cada pieza de mí, duele tener en cuenta que siempre tuve la intuición de que esto pasaría, que los cimientos de mi castillo sólo se construyeron por encima, que no existen cimientos, que jamás los hubo y que aun así me arriesgué a construir ese castillo.

Ahora que se derrumba ante mí, me doy cuenta de cuánto tiempo he perdido, ahora es que caigo en cuenta de que jamás debí arriesgar todo por nada, siempre supe lo que pasaría y no hice nada para evitarlo; qué fría se siente cada parte de mí, tanto vacío…

Siento que desvanezco a cada paso que doy, mi caída me ha dejado devastada.

 

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