Cuando quieres hacerlo… Pero tus prejuicios no te dejan

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Cuando quieres hacerlo…  Pero tus prejuicios no te dejan.

¿Y si me deja de querer?  ¿Y si ya no me ve igual?  ¿Y si busca en otra a la dama seria y pura que vio en mí?

Pero yo lo amo,  quiero entregarme a él,  estoy atrapada entre lo que quieren mi corazón y mi cuerpo contra lo que me enseñaron mis padres y la sociedad.

¡No quiero ser como las que dejan de hacer las cosas por el qué dirán!  Pero tampoco “una más del montón”,  como dice mi madre. ¿Será realmente tan malo entregarte en cuerpo y alma a una persona sin estar antes casados?  ¿Por qué?  Quiero vivir mucho antes de dar ese paso,  decidir compartir toda mi vida con alguien, pero también quiero hacerlo con él en este momento.

A veces las parejas tienen tantas ganas de hacerlo pero como sus prejuicios no se los permiten, deciden casarse; más por las ganas de hacerlo, que por realmente estar seguros de compartir el resto de sus vidas con alguien.

También están las que deciden entregarse antes y cuando deciden dar el siguiente paso, lo hacen porque ya están completamente seguros de que desean estar con esa persona, conociéndola más al cien, teniendo esa confianza que se tiene después de entregarte a alguien.

¡Lo voy a hacer!  Acabo de decidir.  Es normal en estos tiempos; pero ¿seré una más con eso?  ¡Mejor esperaré!

Pero cuando me acaricia,  cuando nos damos amor, tengo la certeza de que quiero dar ese paso con él, ser su primera chica y él mi primer chico, luego recuerdo las palabras de mi madre y me retracto.

Y así estoy todo el día,  toda la semana,  decidiéndolo y retractándome.

También recuerdo las palabras de mi padre, que debo cuidarme, cuidar mi honra, que no está bien que una señorita pase tanto tiempo con su novio y se exhiba con él por las calles. Pensamientos del siglo pasado, pienso yo, no sé si por justificarme o porque realmente no coincido con él en la mayoría de sus ideas conservadoras y arcaicas.

Tengo tanto miedo.

Miedo a equivocarme,  a arrepentirme, a dejar de ser ante sus ojos la chica dulce, pura y seria de la que se enamoró. Pero a pesar de todo lo que hemos hecho hasta ahora sigue mirándome con esos ojos que me derriten, sigue transmitiéndome todo su amor, no dejó de ser caballeroso ni de tomarme por puta, al contrario, me siento más cerca de él, con más confianza; aún recuerdo nuestros primeros meses, cuidándonos de qué hacer o qué decir, tan diferente ahora que podemos andar sin rodeos ni miramientos.

Lo amo y quiero ser de él y que sea mío, es de lo único que estoy realmente segura.