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Calidad de vida

Publicado en agosto 21st, 2016 | by hopefull

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¿Cómo se puede querer tanto a alguien que ni siquiera conoces?

Hola mamá.

Aún no nos conocemos personalmente, pero creo que estás deseando que eso ocurra. Ten paciencia, pues sólo quiero contarte lo bien que me he sentido durante estos meses…

Hace ya bastante tiempo que supiste que estabas embarazada. Tu barriguita ha ido creciendo desde entonces a un ritmo sorprendente. Tanto, que tu ombligo parece que va a desaparecer de un momento a otro.

La espera ha sido dulce y apasionante y has descubierto sensaciones que no sabías siquiera que existían. Eres muy feliz desde que supiste de mi existencia, pero creo que el momento clave fue cuando oíste mi corazón latir por primera vez en aquella sala de ecografías.

Perdona si te despierto a las tres de la mañana con mis pataditas o si en los primeros meses te provoqué muchas náuseas. Seguro que no puedes comer u oler ciertas cosas y tienes más de un antojo gracias a mí.

Sé que es muy duro que aún no me puedas abrazar, pero desde aquí adentro yo te abrazo todos los días. Sé que te mueres de ganas por darme de comer, pero yo me alimento de ti a cada rato. Querrás cantarme una nana para que me duerma, pero lo que no sabes es que me quedo dormido oyendo el relajante sonido de tu corazón…

Quiero que sepas que te admiro muchísimo, que aunque ahora te cansas más y no puedes hacer todo lo que te gustaría, luchas cada día en busca de lo mejor para mí. Papá y tú ya estaréis montando la que será mi futura habitación, decorándola con mucho amor y dulzura para cuando llegue a casa por fin.

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Tengo ganas de ver toda mi ropita nueva y los bonitos regalos que me han hecho, porque seguro que no me faltará de nada.

Es curioso. Te preguntarás cómo se puede querer tanto a alguien que ni siquiera has visto aún… pues yo siento lo mismo. Cada vez que te oigo hablar, me pones mi canción favorita, te ríes o degustas un rico helado que hace que me mueva sin parar. Cuando te enfadas yo me enfado, cuando ríes a carcajadas, me siento bien. Compartimos más que un cuerpo, compartimos una vida entera desde el momento en que papá y tú decidísteis formar una familia.

Eres mi protección, mi sustento y mis ganas de crecer más y más. Estoy deseando dormirme entre tus brazos, reconocer el olor de tu pelo y que papá me dé baños de agua caliente y espuma. Siento tus manos acariciándote la piel que yo estiro sin parar y pienso que sois lo mejor que tengo y que aún no os puedo ver. 

Pero soy muy paciente, porque cada vez queda menos y sé que será increíble cuando llegado el momento, tengamos que salir corriendo al hospital para que me ayuden a salir.

Cada vez tengo menos espacio aquí dentro. Donde antes podía dar vueltas sin parar, ahora me aprieta un poco. Creo que pronto será el ansiado día, la hora de nacer, ver la luz del sol y respirar tu mismo aire. Me da un poco de miedo, pero sé que no tengo nada que temer, porque al otro lado estaréis vosotros esperándome,

para cuidarme y amarme todos los días de nuestra vida.


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Publicado por

Una loca historiadora del arte que no puede parar de escribir.



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