Como hermanas… La calma antes de la tempestad

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Capitulo 1.

Esta es la historia de mi madre, una joven hermosa que vivió un amor singular, tal vez esta historia no se vuelva lo que esperas, no es el típico relato que hasta ahora he encontrado en los libros. Cuenta la historia de una amor puro, guerrero pero sobre todo sincero que no tuvo fin porque vive en mí.  Esta historia me dijo que el amar es diferente para cada quien, que amar va más allá de lo que siempre nos han mostrado.

Antes de comenzar solo quiero decirles: Amen con libertad, con su versión de libertad.

Ellie Garden aún recordaba la noche anterior cuando se reunió con su padre luego de varios meses; el trabajo la consumía a veces por completo, acababa de fundar su propio negocio hace apenas dos años razón por la cual su empresa aún le exigía que ella permaneciera manteniendo el control en esta y no pudiera delegar a otros su trabajo. Con mucho esfuerzo y luego de dos días en vela había logrado dejar espacio para hacer la visita a su padre quien le pidió verla con urgencia para darle una noticia.

A sus 15 años su madre se había separado de su padre por razones que ella apoyaba aunque no lo dijera abiertamente, era la mayor de los tres hermanos, para sus 15 años ya sabía lo que era ser responsable y madura como para comprender los motivos de un divorcio y saber de qué lado estar dejando de lado los sentimientos para pensar únicamente con la razón de cuál sería la mejor vía para que el futuro de sus hermanos menores fuera estable.

Se encontraba frente a su padre hace dos años según recuerda justo cuando comenzó su empresa este la cito junto a sus hermanos para decirles que se volvería a casar, como era de esperarse ella no se negó a que ocurriera tal hecho; llegó a creer que su padre por fin había sentado cabeza y olvidado todo ese asunto del casino y las apuestas y más ahora que le decía que pronto tendría un hermano menor más. Le felicito deseándole lo mejor y se despidió de su padre.

Ella era fuerte lo sabía, vivía sola, tenía una empresa en crecimiento y sabía valerse por sí misma pero a sus 21 años, se sentía tan vieja, había vivido ya muchas emociones, consciente que aún le faltaban muchas más.

Dejó sobre la mesa la copa con aquel dulce vino, abrió su portátil y como si de un ángel se tratase su hermana del alma se encontraba ahí conectada.
A diario se preguntaba ¿Qué sería de ella sin esa mujer que desde hace años siempre estaba ahí para ella? A veces llegaba a creer que tenía una especia de alarma que sonaba para avisarle que estaba por ser necesitada.

No es que su amada hermana viviera al otro lado del mundo, es más vivían a solo unas seis cuadras la una de la otra pero las horas de llegada de Ellie le impedían  tomarse el tiempo para darse un paseo por la casa de su hermana además sería algo incómodo para la novia de la misma, por lo que prefería mejor sólo contactarla por las redes.

Aquella joven que estaba a seis cuadras se había vuelto su base, su apoyo, su bastón cada que se sentía caer, que sonreía. Era más que una amiga, más que una hermana, era por quien cada día se levantaba de su cama con fuerzas para enfrentar un nuevo día. Tenía sobre sus hombros el peso de la responsabilidad, por seguir cuidando aun de lejos de sus hermanos menores, de su madre, de sus otras amigas importantes pero sobre todo de su hermana. Su hermana era el peso que le hacía bien. Ellie sabía que ella era su amiga, su hermana, su alegría  y a veces ese piquete en su corazón le decía que era algo más pero que ella de forma obstinada se negaba a creer.

Ellie no lo sabía pero dentro de siete meses su vida y la de su hermana tomarían una curva inesperada que las haría caer a ambas por un acantilado lleno de rocas que amenazarían con hacerlas tomar decisiones que las podrían hacer perder más que sólo lágrimas…