Creo que ya no queda más que puedas decirme, pues en su tiempo me l..." /> Carta al hombre que no me quiso amar – El Acorazado

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Publicado en noviembre 2nd, 2015 | by Citlalli Castañon

Carta al hombre que no me quiso amar

Creo que ya no queda más que puedas decirme, pues en su tiempo me lo dijiste todo, nunca fui lo suficientemente bonita, delgada, lista, madura o atenta para ti y recuerdo tus palabras con la frase previa: “No me lo tomes a mal”; sabía que aventarías un golpe directo a mi alma cada vez que decías esas palabras.

¿Qué más me podrías decir? Que no recuerdas mi nombre, que no sabes cuales son mis gustos, menos mis aspiraciones; es que en verdad nunca me conociste, para ti sólo fui el trofeo que no conseguías, la chica que no te hacía caso y que un día por azares del destino se fijó en ti, cuando estaba lastimada, cuando era frágil cuando fue la presa más fácil.

Y claro que aprovechaste la ventaja, tú el hombre de las mil mujeres, el conquistador, el jugador experto en las artes del enamoramiento, caí en tus redes, pero para tu infortunio yo sí te amé y digo para tu mala suerte porque a pesar de tu mediocridad yo te admiraba, al caballero que alguna vez vi en ti; quizá todo fue una mentira, quizá lo intentaste por unos meses, pero al final no pudiste estar a mi altura y me encantaría decir que la altura física que también de tu parte es muy corta, pero me refiero a la altura emocional.

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Yo fui sincera, yo te fui fiel y te amaba sin intenciones de lastimarte nunca, yo me veía a tu lado a pesar de que todos decían que era una mala idea, a pesar de tu alcoholismo, de tu falta de atención, de tu incapacidad de solvencia económica y de la gran falta de tu estabilidad emocional; cuando no tenías nada, ni salud ni a tus hijos, estuve a tu lado, te cuidé, te alimenté y te acompañé, yo tontamente creyendo que íbamos juntos de la mano cuando en realidad yo sólo te seguía, pues no había de tu parte ningún interés hacia mí.

Me lo jugué todo, mis amigos, mi casa, mi familia, mi tiempo hasta mi reputación por apostar por ti y sí, yo perdí y aún pasan noches donde no comprendo cómo es que no me podías amar. Quizá es porque nunca te has amado a ti mismo, cuando te pierdes en el alcohol y en la agresividad, cuando no entiendes razón y tu soberbia sobre pasa el respeto, cuando lastimas; sólo son fantasmas que viven dentro de ti y que jamás podrán hacerte feliz. Entonces ¿quién perdió más? Ya no lo sé, te agradezco que me hiciste más tolerable, amable y amorosa, me enseñaste a ver más allá de la apariencia y de los pre juicios de pensar en una vida a lado de alguien que ya había vivido demasiado, mucho más rápido y adelantado que yo.

Hoy lo vuelves a tener todo, tienes salud, trabajo, dinero, a tus hijos a tu lado y pienso que no lo mereces, pero quién soy yo para juzgar tu infierno personal, no sé si me recuerdes o no… No sé si recuerdes a la imagen que tenías de mí, porque en realidad nunca me conociste.

Fuiste la lección más dura que me ha tocado aprender; aún recuerdo tu sonrisa después de un beso y la tengo en mi mente como un lindo momento, esa sonrisa por la que lo di todo, incluso la mía. La vida da vueltas siempre te lo dije, la gente hace su vida y las cosas materiales se esfuman, espero estés consciente que sólo un corazón noble y dispuesto es duradero y para que cuando llegue alguien más a tu vida, sepas valorar todo lo que despreciaste de mí.

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Yo por mi parte, me toca valorarme como nunca lo hiciste, como nunca lo hice, pues me dejaste la mejor enseñanza: Amor que se mendiga no es amor, amor que se oculta, no existe. Ahora soy menos ingenua, pero no menos amable, menos confiada, no menos amorosa; gracias por enseñarme a amar, estoy segura que aquel hombre que decida amarme, también te lo va agradecer aunque no sepa de ti, porque yo he decidido no volver a mencionarte. Estaremos agradecidos por pulir el carbón y hacerlo diamante, ese diamante que jamás podrás ver.

Hasta nunca caballero, las damas no tenemos memoria, hoy te bendigo y te dejo en el olvido… Y si nos volvemos a ver, pretenderé que nunca has existido, así como tú supiste muy bien negar mi existencia el tiempo que según estuvimos juntos.

Se ha cumplido lo que más querías, ya no te amo y no espero que me ames, ni que vuelvas; por fin te dejo libre para que regreses a eso que llamas vida, para que vueles a eso que llamas cielo;  que el universo y Dios te den lo que necesitas…

No lo que quieres, porque nunca lo has sabido.


 

 


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Publicado por

Veracruzana perdida en el centro del país esperando regresar a casa



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