Alguien como tú…

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«¿Qué sabes de la vida?», «No puedes amar a alguien», «Tienes una vida por delante», «Dedícate a estudiar», «Sal a fiestas», «Disfruta a tus amigos». Todo a mi alrededor retumba con estas frases, cada instante, de cada persona que dice amarme y sólo pienso en estos escasos años de vida, muy buenos, llenos de momentos; el inicio de mis mejores años, mi preparatoria, mi búsqueda por una vocación y todo aquello que debe ser prioridad.

Ahí estás siempre tú, nuestros recuerdos, esas pláticas en la cocina, esos cigarros en el parque, esos besos en la cama y esas promesas en la azotea, esas lágrimas en el baño de mi recámara, los regaños de mis papas por querer salir contigo y esas peleas, tontas, pasajeras, tan pasajeras como nuestro amor. ¿Por qué te amo?, ¿por qué invadiste mi ser poco a poco?, como una especie de cáncer, cuando menos lo esperas, sin sentir los síntomas te toma y te destruye. Tal vez ese era tu trabajo,venir y destruirme.

«Las cosas pasan por algo». Me dijiste que no, que no hay ganas, que no hay destino, me dejaste en el rincón de la cama llorando y si fueras tú, si fuera el inicio, me hubieras vestido, abrazado y besado lo suficiente como para curar mi dolor; como ese día que me escape de la escuela y conocí tu casa, o ese día que besaste mi cuello y no importó nada más. Hoy importa todo, porque quiero esperarte, pero no quiero sufrir, eres mi metáfora para morir pues no estás, eres algo que en este momento no existe, pero que me hace sentir viva y todo este dolor me hace recordar que todo fue real.

Pero tú no lo eras, me engañaste con cosas que se consideran tabú, me mentiste con tu vida y te pintaste como el héroe que quieres ser, pero no existe, no existes. Créeme, jamás dudé de ti, de tus palabras y promesas mientras me retabas con tu mirada para que yo confiara, lástima que no pudo ser así, siempre hubo algo en tus ojos.

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Tú eras ese ultimo cigarro en la cajetilla que se termina en un instante y sabe gloria, pero al final es un vicio y te mata lentamente. Aunque las letras digan lo contrario, las palabras sólo se quedaron en el aire y los hechos en mi corazón; me confundí y me hundí como pocas veces la vida te hunde y tus lágrimas se vuelven agua fría que te despierta del sueño, porque eso fuiste, un sueño, una ilusión.

Desde esta noche hasta el fin de mis días, no serás más que un recuerdo, uno de los más hermosos recuerdos de mi corta  vida, de estos escasos, imprudentes, rebeldes e inexperimentados años. Sin duda tu recuerdo me sacará una sonrisa y una lágrima, pero me dará las fuerzas para saber escoger, para ir lento, para caminar en mis propias nubes…

Y jamás en mi vida volver a toparme con alguien como tú.