Abril enervante. ¡Lee esta historia!

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Mi corazón se partió en dos, tres o tal vez en miles de pedazos después de esa conversación. Recuerdo solamente por partes pero de igual manera sigue doliendo como la primera vez que lo escuché. Todo marchaba mal desde muy temprano; algo en mi lo presentía.
-Debo decirte la verdad…-comenzó a articular- tengo miedo a lo que pienses o como reacciones, tal vez te duela pero debo ser sincero contigo.

Cruzaba mis dedos para que no sucediera lo que estaba pensando. La forma en que me miraba y hablaba era señales de que lo haría; me terminaría.
-Últimamente me has notado distante ¿verdad? -Asentí- Lo que pasa es que hay tantos problemas en mi vida y no te quería arrastrar con ellos pero de alguna u otra manera ella siempre ha estado conmigo.

Aunque no lo planeara teníamos que estar juntos por cosas de la escuela o simplemente el destino. No sentía la necesidad de ser romántico, no sentía la misma emoción al verte como sucedía antes. Trato de entender que me pasa. Me gustas, te quiero pero ya no de una forma en que esto aumente ¿entiendes? Mi amor por ti se quedó estancado.

Creí que si rompía conmigo sería doloroso pero no, esto fue mucho peor. Mis ojos sólo se mantenían brillantes, al borde de lágrimas pero no debía mostrarme débil, no frente a él.
-¿Te puedo dar un abrazo? -Sin pensarlo cedí- Perdón por hacértelo saber de esta forma, este día pero era un peso que llevaba encima y debía librarme de el -Decía mientras se alejaba de mí- Tal vez sea la peor persona del mundo por decirte esto pero necesito saber que pasará con nosotros -Dejó de hablar mientras tomaba manos-
No podía hablar ni siquiera realizar algún gesto o movimiento porque si lo hacía todo en mi se derrumbaría. No sabía que hacer o decir, solo miraba a la nada, evitando su mirada.
-Por favor, contéstame algo.
Seguía muda, sin habla. Temía contestar y que mi voz se quebrara o peor aún, a decir las palabras inadecuadas.
-Solo dime algo. Qué piensas, que harás.
-No sé -Una parte dentro de mi decía «Pues nada, no hay nada que hacer ¿o sí? No pienso nada, solo siento un dolor enorme al saber eso.» Pero obviamente no era lo suficiente valiente para decirlo.

-También me desespero porque casi no tienes permisos y ella por lo contrario si, tiene más libertades. Nos conocemos hace tiempo y hemos estado trabajando juntos. No siento nada por ella pero tampoco puedo dejar de hablarle.
-Entiendo…ya no te preocupes, está bien.

Mis oídos ya no procesaban lo que él decía. Mi vista estaba nublada, el tiempo detenido y mi corazón con varios huecos. Nunca había sentido que mi corazón se desprendiera, mi estómago doliera y que mi garganta no cediera.

Quería dejarlo ir porque entendía lo que ocurría pero no era capaz de hacerlo. De una manera u otra mis ganas de que esto siguiera funcionando aumentaban. Tan lejos que hemos llegado ¿cómo diablos cree que le haré para olvidarlo? ¿Cómo demonios lo dejaré de querer? Siempre lo escogí a él, abandoné muchas cosas por él. ¿Cómo puedes amar algo que te hace tanto daño?
-Entonces… ¿Seguiremos como antes?
-Sí-respondí, aunque mi cerebro contestaba «no».