Mientras lloraba, ella miraba atenta cómo corrían las pequeñas go..." /> Abrazo – El Acorazado

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Historias

Publicado en noviembre 30th, 2016 | by Saldaña

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Abrazo

Mientras lloraba, ella miraba atenta cómo corrían las pequeñas gotas cristalinas en mi rostro. Estábamos en medio de una multitud, todos se movían a nuestro alrededor, parecía – pese al tumulto – que estuviéramos solas. Tan atenta desde el inicio, no supe cómo terminé externando mi sentir.

Cuando se levantó de la mesa limpié mis lágrimas, temblaba todo en mí, la voz era un conjunto de altibajos resonando en los silencios breves de los demás. Pronto volvió, y antes de que me levantara, me abrazó. Un abrazo tan diferente a tantos otros, un abrazo que no atrajo más lágrimas, en cambio, las hizo desaparecer. Abrazos así nunca había recibido, era cálido y reconfortante, más allá de un simple abrigo a la soledad, me estaba dando seguridad, cosa que había perdido hace tanto.

Antes del abrazo dijo que en ocasiones basta con que una persona crea en ti para seguir adelante, y cuánta razón le di al encontrarme recibiendo ese apoyo que tantas personas me habían negado sin motivo y a quienes incluso había apoyado en su momento. Entonces pensé que los mejores regalos de la vida vienen envueltos en el dolor que enfrentas, cuando te ves encerrado a oscuras y no sabes ni para dónde caminar. Me abrazó en consuelo, me abrazó sin saber que en sus manos había magia de la que te calma hasta el punto de suspirar con anhelo de más paz.

Dijo no saber porqué la veía como a un ser puro e inocente, porqué aparecía ante mí como un ángel, ignorando que los ángeles no vienen con alas ni descienden del cielo con cantos purísimos de andróginos; los ángeles caminan por el mundo sin saber siquiera que son la salvación de seres mortales que se afligen a diario con sus propios problemas y se ahogan en llanto inútil.

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Un ser puro no está dado por los pensamientos que concibe, sino por los actos de amor que realiza sin interés alguno, por la luz que llevan en sí para guiar a los otros, un ser puro como lo es ella no necesita ni adornos ni presentaciones ostentosas, pues le basta sonreír para que se alejen los demonios.

Mientras tantas cosas me pasaban por la mente recordé cómo lamentaba su pasado, el dolor que existía todavía en su voz o en sus manos y sentí cómo un mundo de ruinas era la cosa más bonita del planeta por el simple hecho de tratarse de ruinas a las que se les veía toda la facha de reliquias preciosas. Fue el momento más bello para darme cuenta de cómo muchas personas destrozadas por dentro y en proceso de reconstrucción, te ayudan a levantar los añicos en los que te has tornado.

Y le llamé inocente al saber su incapacidad de herir a los demás conscientemente, por ser cauta e inteligente emocionalmente. Porque no se le puede llamar de otro modo a las personas que intentan no joder a los demás sabiendo el dolor que ello conlleva.

Así se trocó el dolor en alivio.



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Amante del café, estudiante... ¿Escritora? Para nada, sólo un poco loca.



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