El día de los atentados a nuestro corazón
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Abrazado a tu silencio

de Abdiel el Julio 4, 2017

Entre tanto ruido… te escuché.

Estabas mirando a la orilla, perdida e indefensa ante la inmensidad del mar. Entre olas y arena, entre ruido y silencio… te escuché. Como quien no quiere saber, pero está atento, como quien no tiene opinión, pero desea darla. Como quien indefensamente se sienta a la orilla para sentirse dominado por el vaivén de las olas.

Me acerqué, y no dije nada. Tu silencio era como un estruendo a mis ideas. Mi comodidad se vió invadida por tu presencia y no pude hacer más que abrazar ese silencio como mío. Nadie dijo nada por mucho tiempo. Me miraste sin decir una palabra, no necesitaste hacerlo. Tu cabello cubría parte de tu rostro, era como una verdad a medias, la mitad más triste de ti.  

Pregunté por ti, y no tuve respuesta. Comencé a pensar que el sonido era algo desconocido para ti y que tal vez las palabras nunca han salido de tu boca.  Me mirabas como pidiendo ayuda, una ayuda coaccionada por silencio. No sé de donde, pero tomé valor y te envolví en un abrazo, me aventuré a tener que retirarme como guerrero derrotado. Sin embargo, tu cabeza se reclinó en mi hombro, aunque tus brazos no respondieron a la llamada. Pensaba qué decir… pero nada tenía sentido. No podía lamentar tu pérdida, porque no sabía lo que habías perdido, no podía hacer nada más que sostenerte en mis brazos. Vulnerable. Me volví totalmente vulnerable a ti.

Pensando que te protegía, terminé siendo yo el protegido por ti, no me di cuenta en que momento me convertí en la presa. Pensé que todo esto era porque tú lo necesitabas, más tarde me di cuenta que lo necesitaba tanto o mucho más que tú. Con los ojos cerrados, podía sentir el calor de tu cuerpo junto al mío, tu respiración, tu esencia. Mis brazos te apretaban tan fuerte a mí, que de repente pensé podría lastimarte. Abrí mis ojos y no estabas, miré alrededor y no había nadie. No había huellas, no había escritos en la arena. No había nada.

Lentamente se fue desvaneciendo tu perfume. El ruido de las olas cesó. La brisa se volvió un olor a humedad. Así también el suelo inestable de la playa se volvió rígido y frío. Verdad a medias, de nuevo mi necesidad de ti se burla de mis sentidos. Quizá en otra vida. O tal vez ya lo viví. Nunca lo sabré. Fue tan real que podría jurar que te abracé y estuve tan cerca que pude besarte… pero elegí abrazarte, amar tu silencio y quedarme como siempre… solo.

Suelo verte en mi recuerdo, ya que la arena se llevó tu rostro. No hay excusa para no quedarte, porque cada vez que intento verte, tocarte, te vas sin decir nada. ¿Otra vez?

No dejes en lamento mi corazón que es tuyo o fue.

 

  • Rococo69
    Julio 30, 2017 at 7:28 am

    Abdiel, que hermosa historia de Amor, triste pero a la vez, esperanzadora. Eso de los tiempos me fascina, pues llegas a un punto en que ya no sabes ese Ser Amado, es producto de tu imaginación o un recuerdo de tu Corazón, donde tu pasado y tu futuro no cuajan con tu presente, o si? Saludos

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