A prueba de decepciones…

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Después de mis pocas experiencias en cuestión del amor, puedo decir que estoy hecha a prueba de decepciones; no fácil me rindo cuando se trata de levantarse, no permanezco mucho tiempo en el dolor, porque no fácilmente se rompe un corazón que sabe amar.

Se quebranta como todos, se duele, se lamenta pero se consuela y se levanta. A prueba de decepciones he construido mi carácter, he fortalecido mi amor propio, he afianzado cada instante mi valor.

A prueba de traiciones me he defendido de falsos amores y me demuestro el porqué se retiran, porque quien vale la pena se mantiene intacto ante lo que venga y no renuncia con cualquier temblor.

A prueba de engaños me construyo, me restauro y me empujo hacia la felicidad interior, pese a las lágrimas derramadas.

A prueba de cada ausencia, de amores que se alejan otros tantos que llegan y no permanecen, comprendo que quien vale el tiempo de espera vale el tiempo de vida.

A prueba de malos tiempos, de falsas promesas, de falsos besos y engañosos sentimientos, mi amor no se rompe tan fácilmente, porque no es amor por ellos, es el amor por mí el que se mantiene, aunque lo maten con su indiferencia. Es mi amor el que no se derrumba y me dice: «Aún puedo amar».

Porque un corazón que sabe amar nunca se da por vencido.